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Actualizado el 17/01/2015
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Los olvidados de la generación top de Chile

La Sub-20 que fue tercera en Canadá 2007, se convirtió en la última generación dorada del fútbol chileno. Alexis, Vidal, Medel. No todos consiguieron la gloria, ni duermen en hoteles de lujo.

Los olvidados de la generación top de Chile

La selección chilena Sub-20 se encuentra inmersa estos días en la disputa del campeonato sudamericano en Uruguay. Hace ocho años, un combinado encabezado por jugadores como Alexis Sánchez, Gary Medel o Arturo Vidal, afrontaba la misma cita. Algunos de aquellos futbolistas son hoy protagonistas en las mejores ligas del mundo, pero el fútbol, deporte despiadado como pocos, dispuso un futuro bien distinto para muchos otros.

 

Christian Sepúlveda

Se formó en las categorías inferiores de Unión Española y fue seleccionado Sub-20 en el año 2007. Una vez concluida su participación en Canadá, no volvió a ser citado nunca más: “Esto es fútbol y uno siempre quiere más. Después del Mundial, a unos se les dieron las cosas más fáciles, a otros muy difíciles. Yo estoy orgulloso de haber formado parte de aquella selección, y de mis compañeros que están afuera consiguiendo cosas importantes”.

El Chino, natural de la comuna santiaguina de Recoleta, siempre ha sido un jugador de equipo. Su paso por las disciplinas de Deportes Melipilla, Ñublense, Wanderers o Unión San Felipe, le permitieron ganarse la vida, y ayudar de paso a pagar los estudios a la que hoy es la madre de sus hijos. Porque el balompié, entendido como profesión y no como mero espectáculo, también tiene estas cosas. Christian estuvo a punto de emigrar en 2009. Tuvo una oferta de la Liga griega que pudo haber cambiado el curso de su historia, pero Unión Española no facilitó su salida. Se quedó en Chile, y en las filas del modesto Magallanes, que milita en Primera B, vive ahora su  mejor momento. “Creo que aquí es donde se está viendo al mejor Christian Sepúlveda”, revela el jugador, quien planea retomar sus estudios y quien reconoce, en un alarde de honestidad, sentir cierta frustración al pensar en lo sucedido tras aquella Copa del Mundo: “El sentimiento de fracaso siempre está ahí, porque te das cuenta de que tus compañeros están consiguiendo cosas importantes y a ti te da la sensación de que pudiste haber hecho algo más”, confiesa.

 

Cachorro Arenas

Muchos en Macul recuerdan todavía el día del debut del Cachorro Arenas con la polera de Colo Colo, en un clásico ante la U. El jugador tenía sólo 16 años y un gran futuro por delante tras el llamado de la selección: “La experiencia del Mundial es de las cosas más bonitas que me ha dado el fútbol. Hay gente que me ve hoy día y todavía lo recuerda. Creo que aquella fue una generación irrepetible, porque todos jugábamos en Primera  y eso nos favoreció mucho”, rememora el volante, quien no terminó de encontrar continuidad en Santiago Morning, Deportes Melipilla, Magallanes y Provincial Osorno. Desde 2012, el futbolista defiende los colores de Trasandino, club de Segunda División en el que  cuenta con el respeto y el apoyo que le negaron en El Cacique: “En Colo Colo pasaron algunas cosas que me perjudicaron cuando finiquité con ellos, pero ya está olvidado. Uno llega a la situación en la que está por diferentes motivos. Me lesioné muy joven y no pude dar un paso más grande, pero no me siento frustrado. Lo estaría si no tuviera nada, pero estoy todavía vigente”, manifiesta.

Aquel joven jugador que había deslumbrado en sus inicios, se ha hecho mayor en Los Andes, pero su ilusión continúa intacta. El Cachorro ha dejado de ser un cachorro, pero no carne de perro: “Mi intención es subir a Trasandino a Primera B, y ahí a ver qué pasa. Tengo 27 años. Me queda tiempo todavía, y fuego para seguir intentándolo”, asegura.

 

Nico Medina

“Fallaron los pequeños detalles, pero me encantaría triunfar fuera. Me iría otra vez sin pensarlo, para poder demostrar que puedo jugar allá. Lo haría a ojos cerrados”. Así de claro habla Nicolás Medina a propósito de su pasado. Y también de su futuro. El delantero, surgido de las categorías inferiores de Universidad de Chile, fue uno de los primeros integrantes de aquella selección Sub-20 en dar el salto a Europa. Lo hizo en el mismo 2007, a Osasuna, con el aval que le conferían los cinco goles logrados en el Sudamericano y sus dos dianas del Mundial. Tras cuatro temporadas en España, a préstamo en Éibar, Huesca y Castellón, y un curso más en la exótica Liga búlgara, Medina regresó a casa en el año 2012.  “Volver a Chile y no poder encontrar club en Primera te causa extrañeza. Estar en Primera B después de estar en España, es fuerte, pero el fracaso es parte del éxito y los grandes jugadores no son siempre los que juegan en grandes clubes”, afirma el hoy futbolista de San Marcos de Arica, que será padre por segunda vez en los próximos días.

Pero Sepúlveda, Arenas y Medina no son los únicos componentes de aquel plantel que no consiguieron cumplir sus objetivos. Nicolás Larrondo (hoy en Deportes La Serena), Gerardo Cortés (en Santiago Morning), Isaías Peralta (en San Antonio Unido) o Ronald Valladares (retirado), pertenecen también a esa nómina de jugadores olvidados. Futbolistas de hoy, estigmatizados por la  precocidad de su talento y por la amnesia del fùtbol.

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