Ena von Baer se retira de la política y valora el cambio de Boric: “Creo que él pretende ser un Presidente moderado y de sentido común”

Ena von Baer

La senadora gremialista adelanta que su idea es trabajar en el mundo privado y analiza los desafíos de su sector político y del futuro gobierno. Además, por primera vez, revela las razones por las que le quitó el respaldo a Sebastián Sichel.


Desde antes de las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre, la senadora UDI Ena von Baer se había mantenido en silencio.

Tras ser desbancada por la RN María José Gatica, la parlamentaria, periodista y cientista política gremialista anticipa que una vez que deje el Senado en marzo saldrá de la vida política activa.

Usted no ha hablado con los medios incluso antes de su derrota. ¿Ha pensado qué va a hacer a partir de marzo?

Pensé que iba a ser la última pregunta (ríe)... A ver, en estos momentos, los desafíos del mundo público y del mundo privado no son tan distintos. Este es un buen momento para poner a disposición del mundo privado mi experiencia de estos 12 años en el mundo político y anteriormente en el mundo académico. Chile se modernizó y se diversificó y todos esos desafíos que se han puesto sobre la política también están tocando con mucha fuerza las puertas de las empresas.

¿Y tiene algún ofrecimiento, algún ámbito definido?

No lo tengo cien por ciento (resuelto)... lo que sí tengo claro es que la modernización de Chile llevó a que el chileno se empoderara. Eso, además de la tecnología, ha tensionado a la política y también está tensionando al mundo privado.

¿Eso implica que se retira de la política?

Me retiro de la política para poner el conocimiento adquirido al servicio del sector privado que está enfrentando los mismos desafíos que tuvimos en la política en los últimos años.

Usted había sido crítica del gobierno y había dicho en abril que la administración de Piñera había perdido el norte. ¿Se queda con esa misma sensación a pocas semanas del cambio de mando?

Creo que tiene mucho que ver con lo que pasó con esta elección. Cuando el Presidente Piñera ganó por segunda vez, habíamos hecho una lectura correcta de lo que estaba ocurriendo. Chile había crecido fuertemente y eso había llevado a que la vida de muchos chilenos fuera mejor que la de sus papás. Pero no veían con entusiasmo el futuro, sino que existía cierta frustración. Los chilenos sienten, especialmente los de clase media, que no van a tener las mismas oportunidades. Por otra parte, hay ciertos dolores de los cuales había que hacerse cargo con urgencia, como las pensiones y la salud. Como coalición hicimos esa lectura, pero luego eso no se tradujo en una respuesta rápida mientras fuimos gobierno. Eso finalmente llevó a la rabia, a la frustración, a la violencia. Ahí yo creo que uno de los problemas más grandes del gobierno fue que no supo manejar el tema del orden público. El gran fracaso del gobierno fue el tema del orden público y no haber traducido esa lectura que se hizo en el programa, que, de alguna manera, siento que quedó guardado en algún cajón de La Moneda.

Ud. también criticó que la coalición había cedido al populismo.

También hubo un fracaso de la coalición política de la derecha. Parte de ella cayó en el populismo y en mimetizarse con las soluciones que estaba planteando la izquierda.

Supongo que sus palabras también son autocrítica...

Todo Chile Vamos cayó frente al populismo. Los problemas del gobierno no estuvieron solamente en el gobierno, estuvieron también en la coalición política que no supo mantenerse firme y fuerte frente al populismo.

Usted sorprendió cuando aparece apoyando públicamente a José Antonio Kast. ¿Por qué tomó esa decisión?

Sebastian Sichel durante la primaria representó de muy buena manera aspectos importantes para el electorado de centroderecha, como la libertad, el orden, el emprendimiento. Los representó con mucha fuerza y claridad. Pero después en el proceso de la segunda vuelta empezó a perder ese mensaje. Por eso empezó a crecer José Antonio Kast. Nosotros le dijimos varias veces, en varias reuniones, que en el fondo él estaba dejando de representar a una parte importante del electorado de centroderecha. Ahí estuvo el error de Sichel, que creyó que el electorado de centroderecha ya lo tenía, que era obvio que iban a votar por él, y no era obvio. No porque él los haya representado en la primaria era obvio que iban a votar por él en la primera vuelta, si es que existía la alternativa de José Antonio Kast. Fue el gran error. Adicionalmente, poner en duda, que si Kast pasaba a una segunda vuelta, no iba a votar por él, era desvalorizar a ese electorado.

¿Cuál fue el hito que le hizo cambiar de posición en la presidencial?

Apoyé con mucha fuerza a Sichel después de que ganó la primaria, aunque no era mi candidato originalmente. Pero cuando uno se da cuenta de que el electorado al que uno representa ya no está siendo representado realmente y, por otra parte, cuando él dice que no está seguro de que va a votar por José Antonio Kast frente a Boric, para mí fue algo con lo que no podía estar de acuerdo. Evidentemente que un gobierno de izquierda radical, como era la propuesta de Boric en ese minuto, es algo con lo que yo no puedo estar de acuerdo. Entonces, para mí era obvio que era Sichel o Kast.

¿Y eso no tiene un costo, el hecho de romper una palabra? Porque había un compromiso tras una primaria...

Creo que cuando uno dice las cosas varias veces y uno no es escuchado, la pregunta que hay que hacerse es a quién representa. El error que cometimos, mirando hacia atrás, como senadores de gobierno, es que nosotros no dijimos con suficiente fuerza las cosas en el momento en que había que decirlas, incluso públicamente.

¿Ahora qué estrategia debe asumir Chile Vamos?

La derecha, que a veces tiende a ser un poco histérica, puede cometer un error histórico muy grave si leen mal el resultado de las últimas elecciones. Un grave error sería decir: “aquí el ambiente es de izquierda y, por lo tanto, la respuesta, es mimetizarse con ese ambiente y presentar planteamientos que sean una mala copia de la izquierda”. Segundo grave error sería decir: “demos una solución fácil” y la solución facilista es hacer planteamientos populistas. Sin embargo, cuando uno mira el resultado de la elección, aquí hay un poco menos de la mitad de los chilenos que votó por una opción claramente de centroderecha. Y esos chilenos merecen ser representados. Si no lo hace la centroderecha, puede tender a desaparecer. La centroderecha tiene que galvanizar su apoyo y crecer desde ahí. Hay que hacerse cargo de tener un planteamiento para las mujeres, para los jóvenes, para el chileno modernizado y empoderado. A poco andar, ellos se van a dar cuenta de que las respuestas de izquierda extrema no son tampoco las respuestas que ellos están buscando.

¿Y respecto de la composición de las fuerzas de Chile Vamos?

Es bueno que exista una centroderecha que sea amplia, que vaya desde la derecha hasta el centro.

¿Esa derecha que está más cerca del populismo es lo que se conoce como derecha social?

Yo no lo calificaría como de un cierto sector, es más bien una cierta actitud. Ceder frente a decisiones que a veces son difíciles, por distintas presiones. Ese es el problema. Y eso ocurre en la derecha y en la izquierda. El facilismo es muy peligroso en política porque tiene patitas cortas.

¿Quién debería asumir el liderazgo en el sector hoy?

Eso no me corresponde.

¿Y a José Antonio Kast le cabe un rol en eso?

La diversidad es lo que la lleva, y eso Chile Vamos lo tiene que entender.

Ya no hay un Lavín, por ejemplo. Sichel no va a estar tampoco. Entonces, de alguna forma, ¿quién lidera esta etapa?

Qué bonito escenario en el que pueden aparecer liderazgos nuevos, en el que se pueden consolidar liderazgos que ya existen. Para mí no es el tema de verdad.

¿Chile Vamos debería asociarse con el Partido Republicano?

Evidentemente que Chile Vamos tiene que ser una coalición que entienda que tiene que ser amplia y diversa, donde no todos tienen que pensar igual. La sociedad hoy es así. Ni en las familias, ni en las empresas, ni en los partidos políticos hoy todos piensan igual. La diversidad produce creatividad. Eso es lo que necesita la centroderecha hoy, creatividad.

Algunos dicen que es mejor autodefinirse directamente como derecha y ser claros en eso…

No. La gente votó por los ideales que encarna la centroderecha. La centroderecha tiene que plantear un proyecto de futuro, que tiene que tener especial ojo en aquellos sectores que se le escaparon: la clase media, las mujeres y los jóvenes. Ellos van a votar por personas y por proyectos, que por visiones políticas estáticas. Es un porcentaje movible. De hecho, yo diría que el partido que ganó la última elección o la coalición que ganó la última elección presidencial, fue el partido del sentido común, porque tanto Gabriel Boric como José Antonio Kast se fueron girando hacia el sentido común en un montón de cosas.

Usted representaba una corriente distinta a lo que era la derecha social. De hecho, compitió contra María José Gatica (RN), que se identifica en ella. ¿Pueden convivir esas visiones?

Quien no entiende que en una familia, empresa, partido político, coalición política o en cualquier institución tiene que existir diversidad hoy en día, no va a entender el mundo. Chile es diverso y la diversidad genera tensiones que generan creatividad.

Yendo a su caso personal, ¿por qué perdió usted?

Es una buena pregunta. No he reflexionado así como para poder contestarla. Es cosa que uno mire lo que ocurrió acá en el Senado. Yo creo que hubo una búsqueda de una cierta renovación en el Senado, porque eso pasó en la derecha y en la izquierda.

En el caso de Gabriel Boric, hay varias formas de leer su victoria. ¿El presidente electo parte más bien con una base débil o, al contrario, parte con una base fortalecida después de la segunda vuelta?

Gabriel Boric leyó muy bien a los chilenos y apostó por el sentido común de los chilenos. En la lectura tradicional que se hacía de la política diría “se corrió el centro”. Lo que Boric hizo fue salirse de los moldes de la izquierda y apelar al sentido común. Usó símbolos patrios que no había utilizado, habló del orden público de manera que no había hablado, habló de la libertad de elección. Y los partidos de la izquierda más radical le permitieron ese juego entre primera y segunda vuelta. El desafío y la gran pregunta ahora es si el presidente Boric va a ser el mismo candidato Boric de la segunda vuelta. Yo creo que sí, porque yo lo vi en el acuerdo del 15 de noviembre y lo conozco bien por esa negociación. Porque la firmó, incluso cuando su partido le quitó el apoyo para la firma. Me tocó conocerlo muy bien en el Acuerdo por la Infancia y él también ahí se despojó de alguna manera de las visiones de izquierda extrema y entró en una conversación sincera que nos permitió acercar posiciones distintas desde el sentido común. La pregunta es para la izquierda más extrema, en este caso el PC, ¿cuánto tiempo le van a dar luna de miel al presidente Boric para moverse de esa manera? Y eso es una incógnita, porque lo estamos viendo en la Convención, en la fractura entre el FA y el PC. Esa es una pregunta que es muy difícil de responder ahora.

Si este gobierno entiende esa gradualidad o espacio de moderación, ¿podría extenderse esta coalición gobernante en un próximo período?

La próxima elección presidencial la puede ganar cualquiera. Al final del día, la pregunta que hay que hacerse hacia atrás: ¿Gabriel Boric hubiese ganado la segunda vuelta si es que no vuelve al sentido común ni a la total moderación? Yo creo que no, y ese es el aprendizaje que hizo Gabriel Boric. La pregunta es si es que la izquierda extrema lo hizo.

¿No parte de un prejuicio de que él lo va a hacer mal?, a eso me refiero...

Yo creo que en eso hay que ser objetivos y ver qué es lo que ocurrió entre la primera y segunda vuelta. Y lo que allí ocurrió es que la propuesta de extrema izquierda se fue moderando. Escondieron al PC, empezaron a hablar de libertad. Las señales que ha dado hasta ahora el presidente electo es que va a seguir en la línea del sentido común y la moderación. Yo creo que ese guante hay que tomarlo, de verdad.

¿Es posible hacer una oposición no destructiva al gobierno?

Que él gobierne moderadamente no significa que su gobierno vaya a ser exitoso en hacerse cargo de las expectativas que generó, eso es muy distinto. Y yo creo que ahí sí va a tener un problema, porque creo que sus soluciones, sus propuestas, no son buenas.

En la derecha, ¿hay algunos que apuestan a un rápido fracaso de la nueva coalición gobernante?

Es que son dos cosas distintas. Una cosa es decir “sabe, este gobierno va a ser un gobierno de inmediato superextremo”. Yo creo que él pretende ser un Presidente más moderado y de más sentido común. ¿Eso significa que se va a poder hacer cargo de las tremendas expectativas que generó? Yo creo que no, porque los dolores de los chilenos son profundos. Va a tener un gobierno difícil desde el punto de vista económico, va a tener un gobierno muy complicado. Entonces, frente a eso debe existir, y espero que exista, una propuesta de centroderecha alternativa. Es altamente probable que el gobierno no pueda hacerse cargo de las tremendas expectativas que generó. Pero muy distinto es decir “¿sabes qué? Este va a ser un gobierno extremo desde un principio”. Yo no creo eso. Lo que sí creo es que la extrema izquierda puede que no haya leído bien el resultado de la última elección y que eso signifique que empiece a tensionar el gobierno fuertemente y que eso le impida al presidente electo tener un gobierno tranquilo, gobernable.

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