Shoppers, pickers y drivers: el auge de las empresas de staff on demand

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La pandemia marcó el punto de inflexión. El retail no dio abasto con su personal propio y la demanda de pedidos los sobrepasó. Surgió una serie de empresas que hoy trabajan de la mano de los grandes comercios. Les aportan las personas necesarias para, básicamente, armar pedidos y despacharlos. Hoy, en Chile tales trabajadores pueden ganar entre $ 450 mil a $ 700 mil mensual. Y las ofertas se multiplican.


La empresa Touch surgió hace 17 años. Fundada por Roberto Ibáñez y José Masihy, su foco eran las llamadas tareas de impulso en supermercados: los conocidos promotores. El estallido social hizo que su core se fuera prácticamente a cero. Con la pandemia, se alcanzó ese mínimo. “En ese momento dijimos cómo podemos reinventarnos, desarrollar algún negocio que nos permita sostenernos durante este período”, explica el business manager regional de la compañía, Francisco Cabezas. Tenían clientes como Cencosud y Rappi y vieron que el auge que vendría de la mano del e-commerce iba a requerir tareas flexibles: pickings (hacer pedidos en sala), drivers (llevar pedidos), shoppers (armar pedidos y trasladarlos), etc. Crearon Touch Task, orientada a unir puntas: personas que necesitaban generar ingresos y empresas que requerían de un servicio. Hoy, a un año y medio de eso, esa área es el 60% de sus retornos. Su negocio inicial es sólo un 10%. El resto lo compone Touch Jobs: instalar vendedores para tiendas de retail.

La necesidad de empaquetadores, conductores y shoppers ha hecho que este tipo de empresas de staff on demand proliferen. Los principales retailers nacionales han generado convenios con estas compañías para nutrir sus operaciones. Su propio personal no alcanza. Y el de estas plataformas tampoco. “Siempre faltan”, concuerdan en el sector. Es que para cubrir un turno se requiere tener en la base a cinco personas dispuestas a realizarlos. La competencia es fuerte, repiten las empresas del rubro. Y la libertad de elección hace que todos estén inscritos en varias apps.

De 1.000 inscritos a 100.000

José Manuel Barros cuenta que en 2020 el paradigma que había craneado hace tres años explotó. En 2017 había fundado Time Jobs, junto a Diego Cruzat y Andrés Puntí. Y si bien en 2018 empezaron a crecer fuerte, apalancados en una alianza con Glovo, a la que luego se sumaría Jumbo, Walmart, Tottus y Rappi, fue la pandemia lo que desató el auge. El 2018, el empresario Raimundo Valenzuela aportó US$ 1 millón. Y luego en 2020 ingresó a la propiedad el family office Wildsur -ligado a Óscar Lería y Paola Luksic- con US$ 1,1 millón adicional.

“Pasamos de facturar US$ 300 mil a US$ 1 millón en 2019″, señala Barros. En 2020 llegaron a los US$ 7,7 millones; y en 2021, a US$ 15 millones.

Hoy tienen operaciones en Chile, Perú y Colombia, al igual que Touch Task.

Boosmap, en tanto, surgió en 2016 de la mano del ingeniero comercial Felipe Sutherland. Su gerente general, Rodrigo Hirschberg, señala que la demanda se duplicó en un período corto de tiempo y explotó en el peak de la pandemia, alcanzando volúmenes cuatro veces mayores que antes de la crisis sanitaria.

En 2017, Time Jobs partió con 1.000 ‘jobbers’ o trabajadores flexibles; en 2018, tenían 10 mil; en 2019, 20 mil; en 2020 se triplicaron a 60 mil y este año hay casi 100.000 inscritos. De ellos, un 40% está activo. Touch Task partió con 300 personas. En 2021, promedio del orden de 750. Y en diciembre, alcanzó un récord de 1.050. Hoy contabilizan a 300 personas que entran semanalmente a la plataforma.

“Reclutamos del orden de 5.000 a 6.000 personas mensuales. La gente puede trabajar la cantidad de días y horas que quiera”, complementa Barros, de Time Jobs.

Para fidelizarlos, algunas empresas de contratación ofrecen pagos semanales o quincenales, posibilidades de acceder a préstamos y seguros contra accidentes, entre otros beneficios. Es que la demanda no cede. Time Jobs trabaja ya con más de 500 compañías, y Touch Task, con 16. “Con la pandemia, los retailers debieron concentrarse en desarrollar sus e-commerce y que empresas tercerizadas les prestaran el servicio de picking y última milla”, explica Cabezas.

En líneas generales, el proceso parte con los interesados inscribiéndose en la plataforma vía RUT o clave única; se chequean antecedentes y deben cursar capacitaciones online dependiendo de la tarea y la compañía que escojan. Con esa certificación se inscriben en los turnos disponibles. En Time Jobs, por ejemplo, Jumbo les va diciendo semana a semana cuál es la dotación requerida, o también tienen clientes como Walmart donde están integrados, por ende, la plataforma va viendo diariamente cuántos trabajadores necesitan.

En el caso de Touch Task, el retailer les plantea una necesidad, por ejemplo, cumplir con una demanda de 100 pedidos diarios. Hacen un cálculo de cuántos pickers y drivers significan esos 100 pedidos. Se apalancan a su plataforma para que les empiecen a caer los pedidos de manera directa y poner al personal necesario en la sala.

Hoy, esas tareas se cubren mediante un contrato de prestación de servicios entre la persona y estas empresas de tareas flexibles, a los que se suma -en la mayoría de los casos- un seguro. Y si bien avanza en el Congreso un proyecto de ley que busca dotar a los trabajadores de estas plataformas de seguridad social, en estas empresas concuerdan en que rigidizarlo puede atentar contra su desarrollo. “En mi opinión, esto podría complicar a muchas familias y gente que no está buscando un trabajo formal, aunque también les permitirá cotizar en un lugar donde puede emplearse part time”, señala Barros. A renglón seguido, añade que su compañía está preparada -gracias a la tecnología- para desarrollar contratos con los beneficios correspondientes.

En promedio, las persona pueden ganar del orden de $ 20 mil diarios por turno de mañana o de tarde; es decir, unos $ 40 mil si es todo el día. De hecho, mensualmente, reciben ingresos de entre $ 450 mil a $ 700 mil. “Con medios turnos, logran sacar alrededor de dos sueldos y medio mínimo”, dice Cabezas. De hecho, hay personas que pueden ganar más de $ 500 mil semanales.

Según una encuesta realizada por Touch Task a 1.500 personas de su base de datos, aquellos ingresos son bastante más que los que perciben en países como Perú y Colombia. En el primero, de hecho, la mayoría recibe menos de US$ 125 semanales (unos $ 105.000), mientras que en Colombia se ubican entre los US$ 125 y US$ 250 ($ 210.000).

Los datos de la plataforma señalan que la mayoría de quienes realizan tareas flexibles tienen entre 19 y 30 años; más de la mitad son mujeres y del orden de un 70% son nacionales y el resto, extranjeros. El grueso busca generar ingresos extras mientras está desempleado.

Las tareas más demandadas son las de pickers, seguido por drivers y shoppers. Y la mayoría trabaja en esos empleos ciertos días a la semana, de lunes a viernes. Sólo un 28% las hace a tiempo completo. Y un 16%, los fines de semana y festivos.

Cabezas explica que tener las tareas divididas entre pickers y drivers es más rentable que concentrar en una sola mano el hacer pedidos y distribuir. En una hora, una persona en la sala puede hacer 2,3 pedidos. Y quien lo distribuye, hasta 3 entregas. Un shopper alcanza a hacer máximo un pedido por hora.

“La complementariedad salarial es una manera muy atractiva de generar ingresos adicionales, administrando cada uno sus tiempos. Y también la preparación de pedidos en supermercados, el que, a diferencia de la entrega, no exige tener un vehículo propio, lo que amplía la base de personas, simplificando las exigencias para prestar servicios”, subraya Hirschberg. Añade que la demanda por estas tareas flexibles puede aumentar en hasta diez veces en períodos de Cyber Day, Fiestas Patrias, Navidad y Año Nuevo.

En el último tiempo, el trabajo de operario se ha sumado a las más solicitadas. Esta puede incluir desde tareas de bodega, hacer inventario, mover cajas, cargar camiones, etc. Según la encuesta de Touch Task, ya un 9% de los desarrolladores de tareas flexibles apuntan a ser operario de bodega.

Avanzando por el continente

De la mano de los retailers chilenos, estas empresas saltaron a la región. Hace un año, Touch Task debutó en Perú con Falabella y Rappi. Hoy trabajan con 21 empresas allá. Hace seis meses aterrizaron en Colombia, y tienen cuatro clientes.

En 2020, Time Jobs debutó en Perú con Rappi, Cencosud y Tottus. Y en 2021 aterrizaron en Colombia, donde reclutaron al ex managing director de la aplicación Domicilios.com, Camilo Sarasti, para hacerse cargo de la operación allá. Ahora, van por más.

Barros cuenta que están preparando un nuevo levantamiento de capital para las próximas semanas. Catalogada esta nueva ronda como “poco convencional”, no quisieron buscar un fondo tradicional de venture capital, sino que se contactaron con la plataforma de crowdfunding Broota. “Quiero hacer una campaña que sea pública, por el impacto social que tiene Time Jobs”, asegura. El nuevo levantamiento será de US$ 2 millones y la empresa está siendo valorizada entre unos US$ 30 millones a US$ 40 millones. Con esos recursos prevén reforzar la operación que tienen, además de abrir México. El nombre que estará a cargo de este país ya está claro: el ex Alsea, Cristhian Herrera. A fines del próximo año, desembarcarán también en Brasil; mientras Touch Task está ad portas de llegar a Estados Unidos y Boosmap prevé extenderse también por Latinoamérica.

Desde septiembre a la fecha, las ventas por internet se han reducido del orden de un 20% de la mano de una mayor flexibilidad de las medidas contra el Covid-19 y una mayor movilidad. Ese descenso no ha sido impedimento para las empresas. Si bien desde Touch Task acusan una baja similar - “Si antes vendíamos 1.000, ahora vendemos 800″, ejemplifica Cabezas- los datos se han estabilizado ahí.

“El negocio digital tuvo en pandemia un crecimiento exponencial, el que ha encontrado una nueva realidad, pero que, en la dilución de la pandemia, ha tenido también una contracción natural. Nos encontramos en un escenario difícil de predecir”, complementa Hirschberg.

De todas formas, la demanda no cede. La encuesta de Touch Task apunta a que ya un 51% de las personas prefiere la modalidad flexible, versus un 26%, full time; o -menor aún- un 23% part time.

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