Senadores de Comisión de Trabajo dan sus definiciones por proyecto de flexibilidad

Senado

Hay al menos dos temas muy sensibles que posiblemente dominen este debate: la posibilidad de pactar jornada individualmente o por grupo, sin necesidad de sindicato, y la flexibilidad para negociar los domingos en forma semestral.


"No le veo una salida fácil". Con estas palabras la presidenta de la Comisión de Trabajo, senadora Adriana Muñoz (PPD), da cuenta del ánimo que existe para analizar la reforma del gobierno que flexibiliza la jornada laboral.

Si bien en el fondo, los cinco senadores de la comisión especializada, la primera que verá su articulado, están de acuerdo, es decir en permitir distintas jornadas dentro de las empresas de modo que los trabajadores puedan conciliar su vida familiar, en la forma la distancia es abismante.

En una primera conversación con los 5 integrantes -sin conocer el articulado- de este grupo se puede constatar que hay al menos dos temas muy sensibles que posiblemente dominen este debate: la posibilidad de pactar jornada individualmente o por grupo, sin necesidad de sindicato, y la flexibilidad para negociar los domingos en forma semestral.

"La recepción del proyecto ha sido en general positiva en el grupo de expertos en legislación laboral de distintas corrientes políticas e ideológicas. Y en cuanto a la oposición, ninguna sorpresa, porque desde siempre la exNueva Mayoría en materias laborales se transforma en un súbdito de la CUT (Central Unitaria de Trabajadores)", indicó el senador Andrés Allamand (RN).

Se refiere principalmente a la crítica que ha surgido en torno a que precarizaría el mercado laboral, tal como lo retrata el senador Juan Pablo Letelier (PS), también miembro de la Comisión: "El proyecto violenta brutalmente el concepto de jornada, es una barbaridad. La ley protege ciertos derechos que fue una reivindicación de 1889: 8 horas de trabajo, 8, de ocio y 8, de descanso, lo cual es violentado sin contrapeso alguno en la propuesta del Ejecutivo".

Este criterio cuenta con el apoyo de las senadoras Muñoz y Carolina Goic (DC) quienes recalcan que la reforma laboral de Bachelet ya permite los pactos de adaptabilidad de jornada 4 por 3 y, una diferenciada en el verano para acompañar las vacaciones de los hijos, pero entre el empleador con una organización colectiva. De hecho, ésta última recuerda que la empresa CAP fue la primera en aplicar estos pactos, siendo un hombre con un hijo con discapacidad el primer beneficiado.

"Lo que hace este proyecto es eliminar el rol del sindicato, esa es la discusión clave: cuál será el rol de las organizaciones que busca cautelar que la adaptabilidad no sea un imposición del empleador. Nosotros sabemos que en la relación hay una asimetría para el trabajador", afirma Goic. Por su parte, Muñoz expresa: "Hay que abordar los temas de flexibilidad, pero esta iniciativa lo aborda desde la fantasía, del mundo imaginario que pareciera no conocer las relaciones de poder dentro de las empresas".

El quinto senador, José Miguel Durana (UDI) lamenta el cuestionamiento inmediato: "Las críticas lamentablemente, de los sectores de oposición es porque les gusta la estatización laboral, y no creen en el sector privado. Le ponen problemas a cada proyecto, más aún si es presentado por el Presidente Piñera".

¿Punto medio? Difícil

La senadora Muñoz planteó que en la Comisión se podría llegar a un punto medio respecto del proyecto e incluir a los sindicatos en la negociación de jornada, y así poder avanzar en un acuerdo, lo cual fue desestimado por Allamand. "Ese no es ningún punto medio. Es la vieja argumentación de sectores opositores que simplemente desconocen o niegan y ni siquiera se abren a considerar un hecho objetivo: los sindicatos hoy en Chile no superan el 20%. Suponer que solo se pueden efectuar las negociaciones vía sindicato, es como dijo David Bravo en Pulso: una infantilización de los trabajadores", remarcó.

Durana mostró una posición similar al resaltar que la incorporación de los sindicatos debe estar relacionada con los procesos productivos, "todo dependerá del tipo de industria. Si efectivamente hay sindicatos, sería importante coordinar con ellos, sobre todo si el tipo de trabajo corresponde a una línea de producción; pero si la persona pertenece a los nuevos estilos de vida, más de la era digital eso debería ir por otra línea para negociar individualmente".

Sin embargo el senador Letelier explica que el proyecto iría mucho más allá que el cambio de jornada, "se eliminan los topes diarios y la tutela sindical, se está abusando de un estado de necesidad de las personas que trabajan. Pareciera que hay más una intención de querer eliminar el tercer turno para que sean dos, con menos gente. El ministro Monckeberg ha hecho marketing". Asimismo recuerda que en la Ley existe un Consejo Superior Laboral que debe ser consultado antes del envío de reformas, y que en esta ocasión no se le ha preguntado.

Por el lado de la oposición, los tres senadores de la comisión se han plegado a la bancada transversal para impulsar el proyecto de la diputada Camila Vallejos (PC) en torno a rebajar la jornada de 45 horas semanales a 40, que se discute en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados. Y por ello ya anticiparon que este tema también rondará la discusión de flexibilidad para incorporarlo.

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