Timochenko: el jefe de las Farc que admiraba a Salvador Allende

Rodrigo Londoño

Rodrigo Londoño se convirtió en guerrillero hace 40 años motivado por la "lucha contra la desigualdad", por su sensibilidad con la revolución cubana y por su admiración a Allende.




Si tuvieran que preguntarle a Timochenko qué lo motivó a integrarse a las Farc su respuesta no sería otra que "sensibilidad social". A los 17 años dejó todo para ingresar a la guerrilla colombiana y comenzar a vivir oculto "en ese mundo de la selva, del páramo, de los ríos, de los nacederos de agua".

"La sensibilidad social que tuve desde muy pequeño, uno no se explica por qué hay pobres" señaló Rodrigo Londoño, su verdadero nombre, en una entrevista con el canal venezolano Telesur, en la que además reconoció la importancia de Salvador Allende en su decisión de hacerse guerrillero.

Y es que el triunfo del socialista en 1970 lo "estimuló", era un "referente importante". "Después viene lo que pasó (el golpe de Estado en 1973), siempre me recuerdo cómo cantabamos las canciones de solidaridad con Chile y con cómo nos entristecíamos con algunas cosas, como con la muerte de Víctor Jara", agregó en esa oportunidad.

Para él, la muerte de Allende dio fin a la vía democrática y fue entonces cuando se alistó para situarse en las líneas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Timochenko -apodo que adquirió de un profesor de marxismo de la Unión Soviética- fue además admirador de Hugo Chávez y ha sobrevivido a décadas de enfrentamientos con el ejército y a la muerte de varias cabecillas de su grupo. Es el tercer jefe de la historia de la Farc y es uno de los más queridos en le grupo por la estrecha relación que tuvo con Manuel Marulanda, fundador de esta guerrilla, la más antigua de América. Además es reconocido como un hombre sencillo, de trato cálido y reflexivo.

Sobre su vida hay más dudas que certezas. Niega haber recibido entrenamiento médico y militar en Rusia y Cuba, como sostiene la inteligencia  colombiana, aunque reconoce haber desempeñado labores de enfermería en sus primeros años en las filas insurgentes.

"No me gusta hablar de mí", dice cuando se le pregunta por su vida. En septiembre de 2015 aseguró que "el 85%" de lo que se dice sobre él "es carreta" (mentira).

Voraz lector de literatura política, Timochenko cuenta que aprendió a leer a los cinco años y a los 12 ya había devorado el "Manifiesto Comunista", aunque el primer libro que leyó fue la Biblia. Su padre, analfabeto, era dueño de una tienda donde ocurrieron sus primeras aproximaciones con el marxismo leninismo.

Entonces, se le despertó una "sensibilidad social" alimentada por las desigualdades que veía en su pueblo. "En la escuela me preguntaba por qué había compañeros que iban sin desayunar y otros (vivían) con derroche", aseveró. 

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