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Actualizado el 19/11/2017
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El abogado ambientalista se refiere a Hidroaysen

Robert Kennedy Jr por Hidroaysén: “Los beneficios económicos eran para unos pocos millonarios”

Autor: Rodrigo Martínez

El abogado estadounidense, defensor de las causas ambientales y uno de los personajes clave en la batalla contra HidroAysén, celebró la decisión de Enel y Colbún de poner fin al proyecto. Confiesa que en su cruzada se reunió con muchos líderes políticos, incluyendo a la Presidenta Bachelet, y que espera que en la Patagonia se monetice la belleza de su paisaje de una manera sostenible.

Robert Kennedy Jr por Hidroaysén: “Los beneficios económicos eran para unos pocos millonarios”
Robert Kennedy Jr. Abogado ambientalista.

Robert Kennedy Jr., heredero del clan más poderoso que ha existido en la política de Estados Unidos, fue uno de los más fervientes opositores a Hidroaysén. Abogado de profesión y defensor de los ríos, aterrizó por primera vez en Chile en la década de los 70, para recorrer los rápidos del BioBío. Desde ahí no ha dejado de venir periódicamente.

Su última visita fue hace dos años y la próxima será en marzo. Se instalará en la zona de Futaleufú, donde se ha creado Futaleufú Riverkeeper, una organización que utiliza la defensa legal para proteger una vía fluvial transnacional en la frontera entre Chile y Argentina.

En esta entrevista habla del fin de Hidroaysén y de sus motivos para celebrarlo, de la Patagonia, de su potencial turístico, de Trump y sus nuevas batallas.

Usted es una de las personalidades que siempre se opuso a la construcción del proyecto Hidroaysén, ¿cómo recibió la noticia de que la sociedad será liquidada y que devolverán los derechos de agua al Estado?

Estoy tan feliz con esto porque no se trata solamente de agua, se trata de la democracia en Chile. Un país no puede realmente ser una democracia si no controla sus propios recursos. Si una nación no controla sus recursos naturales, entonces es una economía colonial. Y durante la era Pinochet, Chile vendió sus activos públicos a compañías privadas incluyendo las compañías telefónicas, y lo más importante: la tierra, el agua y los ríos. El control sobre esos cauces de agua fue quitado de la gente local en Chile y fue entregado a empresarios que los explotan para tener ganancias, por lo que esto es una victoria gigante para la democracia en Chile.

Lo segundo que diría es que cuando tienes compañías privadas que buscan obtener ganancias con cargo a los recursos, van a tratar de liquidar el recurso a cambio de dinero, ya sea que tenga sentido económico para el país o no. Y en este caso no era una situación que tuviera sentido económico. Chile tiene increíbles fuentes de energía. Si uno mira lo que estas compañías querían hacer, fue construir represas en Patagonia y llevar electricidad al norte para abastecer al sector minero en el Desierto de Atacama. Tal vez 80 años atrás habría tenido sentido, pero hoy día no lo tiene. Y hoy día Chile tiene muchas mejores alternativas, incluyendo la energía solar. El Desierto de Atacama es la mejor fuente de energía solar en la Tierra. Tiene 360 días soleados al año y está a una altitud elevada y se puede hacer energía ahí. (Hidroaysén) no tenía sentido para el país, para la única gente que tenía sentido era para la gente de Endesa y Colbún.

¿Por qué formó parte del bloque que se opuso a Hidroaysén?

Porque amo a Chile. He ido a Chile desde la década del ‘70 y he estado trabajando en ríos toda mi vida. Y Chile tiene los mejores ríos en el mundo. Es una tragedia global tener estos ríos destruidos. Si Donald Trump pusiera represas a través del Gran Cañón sería una tragedia no solamente para Estados Unidos, sino una tragedia internacional y contra la humanidad. Y el hecho es que estos ríos extraordinarios en Chile son un tesoro internacional, por lo que es una tragedia que empresas privadas los explotaran. Yo voy a Chile cada año a hacer whitewater kayaking (en los rápidos de los ríos).

¿Por qué cree que Hidroaysén tomó la decisión de terminar con el proyecto? ¿Fue debido al auge de las energías renovables o debido a un mayor empoderamiento de las organizaciones sociales y movimientos medioambientales?

Creo que ambas. Creo que las bases, los fundamentos económicos del proyecto colapsaron y empezó a haber resistencia política. La democracia en Chile está mostrando sus músculos.

Usted fue una figura relevante en la oposición al proyecto. ¿Cómo fue su experiencia en esta “batalla”? ¿Se siente vencedor?

Me siento muy, pero muy feliz. Y me siento muy feliz por toda la gente en Chile que estuvo luchando por esto por más de una década. Es una victoria para la gente de Chile y para el movimiento ambientalista internacional. Estoy orgulloso de haber sido útil a ello.

Vínculos con la Patagonia

¿Cómo se involucró en el movimiento opositor a HidroAysén y por qué se convirtió en protagonista del rechazo al mismo?

Yo estuve entre el grupo que estuvo luchando contra las represas en el BioBío y estuvimos representando a las comunidades pehuenches y la comunidad medioambiental. Y yo hice mi último viaje en el BioBío, fue el viaje más largo, llevamos periodistas, pero fue demasiado tarde. Y cuando el BioBío fue destruido, comenzamos a buscar otros ríos en Patagonia.

Cuando HidroAysén fue rechazado por el Comité de Ministros en 2014, muchos de los defensores del proyecto en la Región de Aysén criticaron a los extranjeros que se oponían a las centrales de energía y destacaron el impacto económico para la zona. ¿Qué le diría a esas personas?

Se trataba de una prosperidad basada en la polución. El tipo de beneficios económicos de los que se hablaba era de beneficios económicos de largo plazo que beneficiaban a unos pocos millonarios y que empobrecerían a la región. La región está valorada como uno de los lugares más maravillosos del mundo y la industria turística está boyante en la Patagonia y eso (HidroAysén) hubiera comprometido a esa industria que es sustentable, con la construcción de represas y caminos e infraestructura que hubieran industrializado a la Patagonia y no hay una racionalidad económica fuerte, lo que hubiera enriquecido a una poca cantidad de gente pero hubiera empobrecido a la región. Y hubiera creado algunos trabajos de corto plazo, porque en el largo plazo las represas no crean empleos. Una vez que se construye una represa se requiere muy poca gente para operarla. No es una generadora de empleos de largo plazo. La energía hidroeléctrica tiene fuertes ganancias pero esas ganancias van a los accionistas de las empresas y no quedan en la región.

¿Qué solución debieran tener aquellas personas que se sienten que viven en el abandono y la pobreza?

Lo que hay que hacer es desarrollar industrias que, como el turismo, sean sustentables y esa área tiene beneficios y activos increíbles.Todos los parques nacionales en Estados Unidos generan millones y millones de negocios al año. Hay maneras de hacer economía sostenible: turismo, pesca y otras actividades económicas que son consistentes con sus recursos naturales. Patagonia es una región extraordinaria. Es una de las regiones más hermosas en el mundo y hay maneras de monetizar la belleza de una manera sostenible que crea buenos trabajos y permanentes.

En su opinión, ¿es posible algún tipo de desarrollo energético en la región de Aysén?

Ciertamente hay desarrollos energéticos que uno pudiera hacer que son sostenibles, que no destruyen la región. Si hablas de exportar energía desde esa región no sé si hay recursos como las mareas o el viento. Pero exportar energía no genera usualmente mucho dinero para la región, genera dinero para la gente que invierte, para quienes son los dueños de las empresas que poseen los recursos para construir los proyectos, pero usualmente no quedan para la gente que vive en la región. Pueden proveer algunos empleos temporales pero no son económicamente sustentables en el tiempo para las comunidades.

¿Durante la campaña en contra del proyecto, alguna vez se reunió con los ejecutivos de las compañías eléctricas? Por ejemplo, ¿tuvo reuniones con miembros de la familia Matte o con los entonces dueños españoles de Endesa o con Francesco Starace de Enel?

No. No lo hice. Me reuní con muchos líderes políticos en Chile incluyendo a la Presidenta Michelle Bachelet. Pero el líder que me invitó a sumarme al principio fue el senador Antonio Horvarth, que fue un aliado muy fuerte y estaba intentando frenar las represas.

Sus nuevas batallas

¿En que proyectos está trabajando actualmente?

Tengo varias demandas pero la más grande probablemente es una en contra de Monsanto por su herbicida Roundup.

En una entrevista en 2014 dijo: “la batalla para conservar los ríos de Chile está lejos de terminar”. ¿Todavía sostiene esta afirmación?

Pienso que uno nunca gana las batallas medioambientales. Uno tiene victorias pero mi experiencia con los ríos es que alguien más aparecerá con una nueva idea. Así que uno nunca gana victorias en forma permanente, son temporales. Y esta victoria es motivo de una gran celebración.

¿Qué cosas le preocupan de Chile ahora?

No sé si hay temas en la industria salmonera y asumo que hay temas relacionados con el calentamiento global que Chile debe enfrentar.

Con el presidente Trump Estados Unidos ha retrocedido en la protección del medioambiente, no se ha hecho parte de las convenciones internacionales sobre el cambio climático. ¿Cómo evalúa este hecho y como defiende usted su postura más verde en su país?

Cualquier persona que se preocupa del medioambiente tiene que ver a este presidente como el peor presidente que hemos tenido. Pero no sólo en el medioambiente, sino que en otros temas como el rol de Estados Unidos en el mundo.

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