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Actualizado el 18/01/2018
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Sorpresa en el vuelo papal: un matrimonio inesperado

Autor: Juan Paulo Iglesias, desde la comitiva del Papa

El Papa Francisco hizo un gesto inédito en su último día en Chile, al convertirse en el primer Pontífice en celebrar un matrimonio a más de 10 mil metros de altura.

Sorpresa en el vuelo papal: un matrimonio inesperado

“¿Y eso se puede hacer?”, fue el comentario de uno de los periodistas italianos que acompañan a Francisco en el avión papal al conocer la noticia del matrimonio a bordo. La respuesta fue simple y desató risas: “Bueno, es el Papa”. Nunca antes un Pontífice había casado a nadie en un avión, desde que Paulo VI realizó su primer viaje apostólico en 1964. Pero como parece habitual en este pontificado, Francisco marcó otro hito inédito: celebrar la primera ceremonia de casamiento del máximo jefe de la Iglesia Católica a 10 mil metros de altura.

Paula Podest, de 39 años, y Carlos Ciuffardi, de 41, asistentes de vuelo de Latam, que atendieron al Papa durante su traslado por Chile, llevaban 10 años juntos, pero sólo estaban casados por el civil, porque la Iglesia en la que iban a contraer matrimonio el 27 de febrero de 2010 se derrumbó parcialmente con el terremoto de ese día.

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Cuando se pusieron las argollas les dijo que no estén muy apretadas, porque torturan, pero si están muy sueltas se caen.

La noticia desató un tumulto entre los periodistas dentro del Airbus que llevaba a Francisco a la última etapa de su viaje. Sólo faltaban 30 minutos para aterrizar cuando los recién casados salieron desde la cabina de primera clase para compartir la noticia. “Nos acercamos al Papa para pedirle una bendición, entonces nos preguntó si estábamos casados por la Iglesia, pero nosotros no nos pudimos casar por la Iglesia”, comentó Carlos Ciuffardi. “Entonces nos dijo que si queríamos que nos casara y nos preguntó si estábamos seguros. Sí, le dijimos”, agregó Carlos, mientras Podest intervenía: “Completamente”. En ese momento, Francisco les dijo que necesitaban un testigo y el novio fue a buscar a Ignacio Cueto, el presidente de Latam, quien acompañaba al Papa. “Jefe: ¿Quiere ser testigo?, le pregunté”, cuenta Ciuffardi. Y Cueto aceptó. “El Papa nos preguntó si había amor en nuestro matrimonio y si queríamos seguir juntos toda la vida y dijimos que sí”, agrega.

En el documento que el Papa pidió redactar a su secretario inmediatamente después de la breve ceremonia se puede leer: “El día 18 de enero de 2018, sobre el vuelo papal, en el trayecto de Santiago- Iquique han contraído matrimonio el señor Carlos Ciuffardi y la señora Paula Podest y ha sido presenciado por el testigo Ignacio Cueto, siendo el Santo Padre, el Papa Francisco, quien ha tomado el consentimiento”. Y se observa a pie de la simple hoja de Latam en que se redactó el texto, la firma de los novios, del testigo y del celebrante, donde se lee Francisco. Luego de la ceremonia, el Papa comentó a los recién casados que “este sacramento va a significar mucho para las parejas que no están casadas en el mundo, esto las va a ayudar a que se acerquen al sacramento”. Además, aprovechó de bromear. “Yo le conté que nos conocimos hace 10 años y ella era mi jefa”, dijo el novio. “Entonces me preguntó si sigue siendo la jefa. Sí, le respondí”.

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Acta de matrimonio oficiado por el Papa Francisco en pleno vuelo.

Sentado a metros de donde los recién casados contaban su experiencia bajo el foco de las cámaras de televisión y el reclamo de los periodistas que no podían avanzar por el estrecho pasillo del Airbus de Latam para captar sus palabras, un tranquilo Ignacio Cueto -que acompañó al Papa durante todos sus vuelos por Chile- comentó estar muy orgulloso de haber participado en la ceremonia. “Yo no sabía, ellos me lo pidieron, me lo pidió el Santo Padre y yo con mucho orgullo acepté. Estamos muy contentos de este matrimonio a bordo, algo muy importante para ellos”. Los recién casados no comentaron las razones de por qué, pese a que la iglesia de Ñuñoa donde se iban a casar se cayó en 2010 no volvieron a intentarlo, aunque contaron que tienen dos hijas, Rafaella, de seis años, e Isabella, de tres años. El Papa, además, tras bendecirles las argollas les dijo que tuvieran atención, porque “las que están muy apretadas torturan, y las sueltas, se caen”.

Dar a conocer la histórica noticia desató también inquietud entre los periodistas, que esperaban poder tener señal para enviar la información. Estar a 10 mil metros de altura conspiraba y el bloqueo de transmisiones que habitualmente existe a bordo del avión papal fue una complicación. Sin embargo, un tuit del director de la revista Civiltá Cattolica, Antonio Spadaro, dando la noticia, provocó un “caos” entre los más de 70 reporteros de una decena de países. Como dijo Carlos Ciuffardi tras la ceremonia, y controlando la emoción que evidenciaba, el Papa casa en algunas ocasiones a grupos de parejas, “pero nunca lo había hecho en un avión”.

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