Piden renombrar plaza de Quilpué en homenaje a fallecido en balacera

Ayer se realizó el funeral de Exequiel Borvarán, una de las dos víctimas tras la tragedia ocurrida el jueves en Valparaíso.




La canción "Paramar", de Los Prisioneros, era lo único que se escuchaba ayer en el cementerio Parque del Sendero, en la comuna de Quilpué, mientras un grupo personas aplaudía y coreaba al unísono. Eran familiares y amigos de Exequiel Borvarán Salinas (18), quien ayer fue despedido por cerca de 600 personas en medio de globos de colores.

El joven músico perdió la vida tras recibir un impacto de bala el jueves, en el marco de una marcha estudiantil, al igual que Diego Guzmán (25), cuyo funeral se realizó el sábado en Quillota. Ambos jóvenes se encontraban en la Plaza Victoria de Valparaíso cuando se produjo un confuso incidente en el que participó Guiseppe Briganti, acusado por la fiscalía como autor de los disparos.

La familia Borvarán quiso despedirlo con una ceremonia religiosa realizada en la capilla Los Cuatro Evangelistas, ubicada en el paradero 27 de Quilpué, donde era velado desde el pasado viernes.

La misa, que comenzó a las 15 horas fue encabezada por el obispo de Valparaíso, Gonzalo Duarte, quien durante la ceremonia llamó a la "reflexión".

Durante la homilía, integrantes del grupo scout Santa María, al cual pertenecía el fallecido, llegaron hasta el templo para acompañar a los familiares y rendirle homenajes al "Quelo", como llamaban a Exequiel, entonando himnos de ese movimiento.

Simón Soto, uno de los amigos del fallecido, lo recordó con alegría: "Con el 'Quelo' siempre hacíamos tonteras juntos, nos reíamos, con él viví uno de los momentos más importantes de mi vida, cuando ascendí al nivel clan del grupo scout, fue uno de los momentos más bellos".

Quienes también llegaron a las afueras del templo, fue una veintena de jóvenes que portaban narices de payaso de diversos colores. "Nuestras narices representan lo que era Exequiel, a él no le hubiese gustado un funeral triste", explicó Lucas González.

El joven sostuvo que "tenemos planeado cambiarle el nombre a la plaza vieja de Quilpué y ponerle el de Exequiel, porque él era una personaje del lugar, siempre nos juntábamos ahí".

El padre del joven fallecido, Abner Borvarán, se mostró  emocionado con las muestras de afecto que les hicieron llegar y la alta convocatoria del funeral.

"Esto es muy emocionante, muy lindo, mi hijo nunca se hubiera imaginado la cantidad de gente que lo vendría a ver y que lo quería. Él va a ser recordado como un mártir, que murió por una causa justa", manifestó.

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