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Actualizado el 01/11/2013
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Pedro Lemebel: “No reconozco padres ni madres en este mundo de la literatura”

Autor: Javier García

Mañana presenta en la Feria del Libro de Stgo. la antología Poco hombre. Mientras, prepara un volumen sobre Gladys Marín.

Pedro Lemebel: “No reconozco padres ni madres en este mundo de la literatura”

Comienza la década del 90 y Pedro Lemebel (58) publica sus primeras colaboraciones en medios como Página Abierta, Punto Final y La Nación. Además, lee sus escritos en el programa Cancionero, de radio Tierra. Son crónicas sobre los ecos que arrastró el régimen de Pinochet: retratos de la pobreza periférica, de la bohemia urbana, de sus amores perdidos en protestas y el desencanto ante una lenta transición democrática.

Es noviembre de 2013 y la antología Poco hombre llega a librerías por Ediciones UDP, como el reconocimiento a quien hoy es considerado uno de los mejores cronistas de habla hispana. El volumen, editado por el crítico español Ignacio Echevarría, reúne más de 70 crónicas salidas de los siete libros de Lemebel, desde La esquina es mi corazón (1995) a Háblame de amores (2012).

“El horizonte de su lucha es el de la historia antes que el de la literatura, el de la política social antes que el de la política literaria”, anota Echevarría en el prólogo de Poco hombre. La contraportada lleva un texto de Roberto Bolaño: “Para mí, Lemebel es uno de los mejores escritores de Chile y el mejor poeta de mi generación”.

Mañana, Poco hombre será presentado por Lemebel junto a Echevarría en la Feria del Libro de Santiago, a las 16.00. Mientras, el lunes en la misma feria, el autor de Loco afán recibirá el Premio Iberoamericano José Donoso 2013.

Acá, Lemebel se refiere al actual boom de la crónica y a sus próximos libros. Uno es la inédita novela El éxtasis de delinquir, sobre Patricio Egaña: personaje del hampa local que en 1996 logró el indulto presidencial tras 12 años en prisión, gracias a la gestión de la escritora Matilde Ladrón de Guevara. Diez años después, el cuerpo de Egaña era encontrado en un roquerío en Quintero. El otro título será sobre su querida amiga, la fallecida líder del PC Gladys Marín.

¿Cómo ve su desarrollo como cronista?

He pasado por varios períodos, donde la crónica se ha ajustado a su formato de difusión: el diario, la radio, etc. En la radio tuve que hacerla más coloquial, menos barroca; en los diarios, despelucarla de adjetivos, en fin, hasta que llega al libro donde le realizo una última remasterizada.

¿Qué opina del actual boom de la crónica en el continente?

La crónica actual padece de egocentrismo del periodismo que aspira a ser literatura. Luminarias de la crónica son Carlos Monsiváis, Edgardo Rodríguez Juliá y Elena Poniatowska. El resto es periodismo viajero y soplón. A esa tropa de cronista les falta biografía y calle. Yo no postulo a ningún cargo en la realeza de las letras, lo mío son apenas pespuntes iletrados, unas trazas de estiércol tornasol en la página que se lee como deseo insatisfecho.

Sus libros son traducidos al inglés, francés, italiano… ¿Cree que Bolaño influyó en su reconocimiento internacional?

Puede haber influido en algo, pero no reconozco padres ni madres en este mundo de la literatura, me debo más a mi escritura huacha de referentes letrados.

¿Publicará próximamente?

Es posible que para el 2014 termine ese intento de novela corta, pero más bien es una entrevista novelada que cuenta mi amistad con Patricio Egaña, todo ese tiempo que me contó su biografía carcelar, sus amores penitenciales y su refinada vida delictual. También estoy armando un libro sobre mi amiga Gladys Marín, a quien se lo debo a su amistad, a su memoria, ya superado el dolor de su partida. Puedo relatar encuentros en el tiempo de su candidatura presidencial, cartas, viajes, conversaciones y fotografías. Quiero que sea un libro hermoso como ella se lo merece. Quizás se llame Mi amiga Gladys.

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