Pasajeros y testigos del choque de bus, camión y furgón señalan que hubo varias explosiones

Ocupantes de la máquina de pasajeros incendiada relatan que ésta ardió rápidamente. Quienes iban en el segundo piso del bus rompieron los vidrios y se lanzaron a la ruta.




"Yo venía durmiendo, desperté con el impacto. Abrí los ojos y vi la explosión. El fuego reventó los vidrios frontales y entró al bus. Tenía el fuego en los pies. Entraba el calor y el olor a combustible. Quedé atrapado con el cinturón, pero como tenía el asiento reclinado y soy delgado, me fui deslizando y logré salir".

Alexis Soto (26), uno de los pasajeros que lograron escapar del Tur-Bus, añade que las ventanas de la máquina no se abrían, por lo que, junto a otros pasajeros, rompió los vidrios a patadas. "Había gente que se estaba sofocando por el humo, porque les costaba mucho salir. Había gente tirándose de cabeza. Yo me colgué por un costado. Alcancé a correr como 20 metros, me di vuelta y el bus explotó como siete veces", añade el joven.

Soto cuenta, además, que "doy fe de que el bus venía a 102 kilómetros por hora. A cada rato, en todo momento, sonó la chicharra -que alerta del exceso de velocidad-, entre Santa Bárbara y Los Angeles".

Daniel Vargas (39) complementa el relato. El camionero que manejaba detrás del autobús vio cómo el camión que iba en dirección contraria "resbaló, me imagino que por la lluvia, y se fue contra el muro que separa las dos vías. Fue tanto (el impacto), que el camión saltó, se elevó y se pasó a la pista contraria, chocando de frente con el bus".

Según él, tras el choque hubo una "gran explosión", y tras eso, "la gente gritaba, lloraba. Quebraron los vidrios y saltaban por las ventanas, como podían. Algunos cayeron muy mal y se golpearon contra el pavimento". Vargas añade que estos pasajeros "se cortaron con los vidrios y se hicieron heridas. Fue impactante, porque salían del bus entremedio de las llamas. Yo no sé cómo se salvaron".

Andrés Fuentes, que trabaja a un costado de la ruta, cuenta que tras una primera explosión, vino otra serie, "que eran las ruedas del bus que se reventaban".

Otra testigo del accidente señaló que "intentamos ayudar a la gente que estaba en el bus (...) pero lo más rápido posible, para que no nos alcanzaran las llamas".

Víctor Martínez, un médico que viajaba de Santiago a Curicó, cuenta que llegó a los 10 minutos del hecho, cuando el bus ya se estaba quemando. "El herido más grave era el chofer del camión, que salió eyectado de la cabina", señala. A éste se le entubó en el lugar, por personal del Samu.

El médico cuenta que también pudo ver a cinco personas con lesiones de mediana gravedad, además de dos mujeres jóvenes, que tenían fracturas de pierna y clavícula. En el lugar del accidente también se atendió a un menor de cerca de 10 años, con contusión cervical, y hubo otras 10 personas con heridas leves y quemaduras, que fueron evacuadas por carabineros.

La clínica

Lentamente empezaron a llegar ayer a la Clínica Integral de Rancagua los familiares de 33 de los involucrados en el accidente y que fueron derivados a ese centro.

Oscar Castro (56) fue de los primeros en arribar, luego de recibir una llamada, a eso de las 18.00, de su hijo Walter (23), contándole que estaba en el hospital. El hombre añade que su hijo le comentó que, al momento del choque, "el bus no iba a exceso de velocidad", pero que tras el impacto, perdió el conocimiento y se despertó cuando la máquina ya se estaba quemando, por lo que saltó desde el segundo piso.

De las personas que llegaron hasta el recinto, siete fueron hospitalizadas. Sólo el conductor del camión estaba con riesgo vital.

En tanto, las otras dos personas heridas fueron trasladadas a otros recintos asistenciales. Una mujer llegó hasta el Hospital Regional y otra persona fue derivada al Fusat de Rancagua.

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