Párroco de El Bosque comenta el caso Karadima y explica por qué no lo ha visitado: "No quiero alimentar la morbosidad"

<p class="bullet"> Carlos Yrarrázaval, quien hoy ocupa el cargo que alguna vez desempeñó Fernando Karadima, conversó con La Tercera y se refirió a su desafío en la parroquia, a los "maltratados" feligreses y los motivos que tiene para no encontrarse aún con el ex párroco.</p>




Este 19 de junio, Carlos Yrarrázaval cumplió un año como párroco de El Bosque. Ese día, el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, le pidió "acoger el dolor" que había sufrido la comunidad tras el caso de Fernando Karadima, quien fue separado de sus funciones como sacerdote por la Iglesia y considerado culpable por la justicia civil, de abusos sexuales reiterados.

A un año de haber asumido este desafío, Yrarrázaval realiza un balance del primer año a cargo de la iglesia, de la cual Karadima fue parróco y luego de que se dan a conocer las denuncias en su contra por abusos sexuales, quedó en la palestra y además, muy dañada.

- ¿Cómo recibió la Parroquia de El Bosque?
Desde que me entregaron la parroquia he mirado hacia adelante, nunca ha dejado de haber gente en la misa, no recibí una iglesia vacía, recibí una iglesia con muchos feligreses, recibí una iglesia viva y podemos decir que la vida continúa.

- Pero este traspaso no era de los típicos, recibió una iglesia dañada.
Cuando a uno le toca ser de mamá o papá, uno tiene la experiencia que si un hijo ha sufrido algo, efectivamente tienes que dedicarle más tiempo, más delicadeza, más cariño, porque está en una etapa de sensibilidad, donde se necesita el poder darle tiempo y cariño.

-¿Los feligreses estaban muy heridos?
Uno va a tener que saber ubicarse, para poder ayudar a las personas en la situación en la que están, y objetivamente estaban muy apaleados, por el escándalo que eso es una cosa de toda la iglesia y también  por el maltrato también quizás de los mismos medios, porque hay que diferenciar los pecados de una persona respecto de la parroquia en general, en eso poder entrar como papá a sacar, levantar y mantener y corregir las cosas que había que corregir.

Nota de la redacción: La Parroquia fue intervenida, debido a que algunos feligreses acusaron haber recibido dineros por parte de Karadima, para callar.

-¿Cuál es la situación financiera de la parroquia?
Yo lo que recibí lo he seguido para adelante, no sé si hay orden o desorden, sin duda habrán distinto modo de hacer las cosas, hay dueñas de casa que anotan todos los gastos y saben perfectamente dónde se le fue cada décima de peso, otras que no, hay otros que se ordenan con la tarjeta de crédito, hay distintos modos de ordenarse en lo económico, tengo mi modo y he tenido que ayudar a que se acomoden a mi modo. De alguna manera había cuentas claras, me entregaron todos los papeles muy claros, no me entregaron una rendición de cuentas de lo que pasó antes de mí, a mí me entregaron de acá adelante, no tengo conciencia ni ciencia de los pagos a feligreses, lo que recibí lo recibí bien, me entregaron carpetas ordenadas.

UN ENCUENTRO PENDIENTE CON KARADIMA
El ex párroco de El Bosque fue considerado culpable de abusos reiterados por la justicia civil. La Santa Sede lo alejó de sus ejercicios religiosos, y ahora se encuentra en el Convento Siervas de Jesús de la Caridad, de Providencia.

Nota de la redacción: Monseñor Ezzati lo visitó en diciembre del año pasado, lo que fue criticado por las víctimas de Karadima y diversos sectores sociales.

-Al asumir usted habló de la posibilidad de reunirse con Fernando Karadima. ¿Se juntó con él?
No lo he visto. No he podido hacerlo. Nunca desistí de la idea, no tengo canónicamente un impedimento de ir a verlo, pero uno tiene que ser prudente y ver bien cuál es el momento, no creo que me cierre a la obra de caridad de visitar a un hermano cura que está pasando por una situación delicada. Ahora, quizás una de las cosas más prudentes es esperar que ustedes dejen tranquilo al pobre personaje, porque hay que ser sinceros, ir a verlo es volver a abrir la herida, que yo vaya es darle comida a ustedes, y es darle comida de mala forma, porque como esto se está alimentando de un modo morboso (...) hay que ser sincero, son ustedes los que no me han dejado ir a verlo con cariño sacerdotal de caridad, no estoy dispuesto a alimentar la morbosidad, no hay nada malo en ir a ver un cura que está en la cárcel, o que está en un hogar de ancianos, y en la situación que está, es una obra de caridad, vamos a ver a los enfermos, a los presos, es obvio que el hombre está mal, anímicamente no debe estar pasándolo bien.

-Sé que respeta la sentencia de la Santa Sede, ¿pero qué opinión le merece?
La Santa Sede tomó una decisión a partir de los datos  que le fueron recabados y enviados, y determinó la sentencia con plena atención a los hechos y tiene el derecho, yo me atengo a lo que la Santa Sede ha dictaminado, no lo ha hecho superficialmente, sino que después de una investigación exhaustiva, no cabría de alguna manera dudar de su actuar, además lo que hace es una actitud de caridad, la Santa Sede busca con caridad ayudar a la comunidad y al sacerdote, lo que se busca es la salvación de las almas.

-¿Ha visto a las víctimas?
Después de ser párroco no he visto a ninguna de las tres víctimas, antes sí con uno en el Rosario me lo topé. No me toca tampoco, si los pobres también quieren privacidad, ellos quieren sanar su herida y entiendo que los pobres han sufrido mucho, si en algo los puedo ayudar lo haré con gusto, pero creo que una de las ayudas más concretas es cerrar la herida y mirar para adelante.

-En cuanto a su tarea en la parroquia, ¿se terminaron los personalismos?
A los curas no nos hace bien que nos eleven y que la gente haga sentir que dependen de uno, sería un fracaso para mí saber que la gente de mi parroquia anterior anduviera sin rumbo, nosotros tenemos la misión de ayudar a la gente a encontrarse con dios, pensar que las personas son claves es un error.

Hasta el momento no hay un balance demasiado detallado, pero sí intercambios con Ezzati, sobre el trabajo que se ha realizado en un parroquia El Bosque, golpeada por uno de los mayores escándalos de la iglesia chilena.

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