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Actualizado el 04/01/2018
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El libro que asegura que Trump no quería ser Presidente

Autor: María Paz Salas

Fire and Fury, el más reciente libro sobre el primer año de Donald Trump, del periodista Michael Wolff, ha remecido a la Casa Blanca. La editorial adelantó su puesta en venta para este viernes.

La noche del martes 8 de noviembre de 2016, Donald Trump siguió con “horror” el conteo de los votos de las elecciones presidenciales que le dieron la victoria sobre la demócrata Hillary Clinton. El entonces ex rostro de reality y empresario de bienes raíces no quería ser el Presidente de Estados Unidos, por lo que la noticia lo dejó perplejo. Tampoco era el deseo de su esposa Melania y él mismo habría intentado calmarla antes del día clave, asegurándole que no ganaría. Pero esa noche, la ahora primera dama lloró y no precisamente de alegría.

Esta es una de las principales “bombas” que contiene el libro Fire and Fury: inside the Trump White House del periodista estadounidense Michael Wolff, que ha provocado una verdadera tormenta política al interior del Ejecutivo norteamericano incluso antes de su puesta en venta, programada para el próximo 9 de enero, pero que se adelantó para este viernes debido a una “demanda sin precedentes” según anunció este jueves la editorial Henry Holt & Company. Para la Casa Blanca, el relato de Wolff es una completa “mentira”.

Algunos de sus extractos, publicados en medios como The Guardian, The New York Times y Hollywood Reporter han provocado una tormenta en Washington. El libro se sustenta en entrevistas con 200 funcionarios que realizaron un incómodo retrato del mandatario, su familia y asesores de su administración.

Según el texto, Trump reaccionó con estupor al verse el ganador de los comicios, ya que su idea inicial era más comercial que electoral. “Poco después de las 20:00 del día de la elección, cuando la sorpresiva tendencia decía que Trump podría ganar, Donald Trump Jr. le dijo a un amigo que su padre o DJT, como él lo llama, parecía como si hubiera visto un fantasma. Melania estaba en lágrimas y no de alegría”, sostiene el texto. Trump habría querido convertirse en el hombre más famoso del mundo con la única intención de impulsar sus negocios y lograr “una marca mucho más poderosa y oportunidades incalculables”, según narra el ex director del canal Fox News, Roger Ailes en el texto.

Según Wolff, el mandatario tampoco habría disfrutado de su toma de posesión, el 20 de enero de 2017. “Estaba enojado porque las estrellas de primer nivel le habían desairado”, sostiene el libro. “Se le vio peleando con su esposa, que parecía al borde de las lágrimas. A lo largo del día, él tenía lo que algunos a su alrededor llaman la cara de golfista: enfadado y cabreado, con los hombros encorvados, brazos oscilantes, cejas y labios fruncidos”, agrega.

Una situación similar se dio, según la obra, con su instalación en la Casa Blanca. A esa altura, la pelea con Melania habría alcanzado su máximo nivel. Para Trump, el palacio presidencial era “espeluznante” y mandó a poner un cerrojo en su habitación, algo que lo llevó a tener un breve enfrentamiento con el Servicio Secreto, que insistía en tener acceso en todo momento. En los primeros días ordenó también la instalación en su dormitorio de dos pantallas más de televisión, donde ya había una. La pareja presidencial duerme en piezas separadas, algo que no sucedía desde que los Kennedy ocupaban la Casa Blanca, de acuerdo con Wolff.

Hamburguesas McDonald´s

La obra de 336 páginas revela también que cuando Trump no cenaba con quien fuera uno de sus asesores más influyentes, Steve Bannon, se quedaba en su habitación comiendo “hamburguesas con queso” mientras miraba sus tres pantallas y hacía llamadas telefónicas a un selecto grupo de amigos. Según el libro, Trump disfruta de la cadena de comida rápida McDonald´s por temor a ser envenenado. “Un motivo por el que le gusta comer en McDonald´s es porque nadie sabe que está yendo y la comida se prepara de modo seguro”, dice el libro.

En sus conversaciones telefónicas, el mandatario habría ido develando los defectos de los miembros de su equipo, para los que tendría distintos apodos. Bannon era “desleal”, mientras que su ex jefe de gabinete Reince Priebus era “débil” y un “enano” y su yerno Jared Kushner un “lamebotas”. Al ex vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, lo tildaba de “estúpido”.

El quiebre entre Trump y Bannon, quien renunció en agosto, provocó otra de las “bombas” del libro. El ex asesor habló en on the record y señaló una oscura trama entre colaboradores de Trump, incluido su propio hijo y yerno, con figuras cercanas a Rusia. En ese sentido, Bannon calificó como una “traición” y de “antipatriota” una reunión del equipo de Trump con una abogada rusa supuestamente para perjudicar a Hillary Clinton durante la campaña. También lanzó duros dardos contra Ivanka, la hija del mandatario.

El diario The Washington Post asegura que el libro se enfoca principalmente en la figura del mandatario como “un bufón que no lee, que es incapaz de decidir sus prioridades políticas o de gestionar el elenco de personajes en guerra que se pasan los días peleando y haciéndose la cama los unos a los otros y al Presidente”.

Según The New York Times, el libro presenta a Trump como un candidato y mandatario “poco serio”, abocado principalmente a “alimentar su ego” dentro de una disfuncional Casa Blanca.

Las páginas hablan además, de la poca voluntad de Trump por leer textos fundamentales. A comienzos de 2016, una de sus consejeras, Sam Nunberg, fue enviada a explicarle la Constitución al candidato. “Llegué hasta la cuarta enmienda antes que su dedo se pusiera sobre sus labios y sus ojos giraran hacia atrás de su cabeza”, relata.

Una fuente anónima asegura en el libro que la administración de Trump es “peor de lo que uno imagina. Un idiota rodeado de payasos. Trump nunca lee nada, ni memorandos de una página, ni briefs políticos, nada. Se para en la mitad de las reuniones con líderes mundiales porque se aburre”.

Al mismo tiempo, la investigación, realizada durante un período de 18 meses, entrega luces sobre la admiración que Trump sentía por el magnate de los medios Rupert Murdoch. “Trump todavía estaba tratando con fuerza de ganarse el favor de un magnate de los medios que lo había desdeñado siempre como un charlatán y un tonto”. En una ocasión también lo calificó como “un jodido idiota”.

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