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Actualizado el 05/09/2013
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Lemebel, el cronista provocador, gana el Premio José Donoso

Autor: Javier García

Recibirá US$ 50 mil en la Feria del Libro de Santiago, donde lanzará la antología Poco hombre.

Lemebel, el cronista provocador, gana el Premio José Donoso

Era 1983 y Pedro Lemebel, de 28 años, ganaba el concurso de cuentos organizado por la Caja de Compensación Javiera Carrera. Con el relato Porque el tiempo está cerca, obtenía su primer triunfo en la literatura.

Una historia que cumple 30 años, justo cuando el escritor chileno recibe un premio mayor a su obra. Ayer, en la sede de Santiago de la Universidad de Talca, el autor de Loco afán fue elegido como el nuevo Premio Iberoamericano José Donoso.

En su 13 versión, Lemebel sucede en el galardón al mexicano Juan Villoro y se inscribe en una lista que incluye a Ricardo Piglia, Javier Marías y Diamela Eltit. Ayer se impuso por unanimidad a otros autores, como el cubano Leonardo Padura y Rodrigo Rey Rosa, de Guatemala.

“Qué buena onda”, respondió incrédulo Lemebel al teléfono. Y tras contarle en qué consistía el premio, 50 mil dólares, se emocionó. “Me alegra, me hace tan bien”, señaló con su “voz de ultratumba”, como llama a su actual voz. En 2011 le fue detectado un cáncer a la laringe y ya ha sido sometido a dos operaciones.

“Lemebel es un escritor y artista de gran originalidad en el ámbito de nuestra cultura, que explora nuevas vertientes del lenguaje y de las formas literarias”, señaló el jurado compuesto por los académicos Juan Gelpí (U. de Puerto Rico), Rafael Gumucio (U. Diego Portales), Francine Masiello (U. de California), Carolina Sancholuz (U. de La Plata) y María A. Pérez, de la U. de Salamanca.

Más tarde, Lemebel dice a La Tercera: “No recibo este premio con humildad, no me llamo Modesta Lemebel, tampoco con la soberbia del neoliberalismo nacional. Lo recibo con dignidad, sabiendo que la lucha social y popular que he dado desde la literatura tiene un ‘huequito’ en las letras chilenas”.

Renovador de la crónica
Lemebel (58) formó parte en los 80 de Las Yeguas del Apocalipsis junto a Francisco Casas. Ambos realizaron una serie de performances reivindicando los derechos humanos y, en especial, de las minorías sexuales.

En 1989, en alusión a Pedro de Valdivia, Lemebel y Casas entraron a la Facultad de Arte de la U. de Chile desnudos sobre un caballo. Ese mismo año, en el Teatro Cariola, en la proclamación de Patricio Aylwin como candidato presidencial, desplegaron en el escenario un lienzo que decía: “Homosexuales por el cambio”.

Una fotografía de aquel acto se incluye en su último libro, Háblame de amores (2012). Era primera vez que Lemebel colocaba en la portada una fotografía sin el maquillaje de la performance. El libro está dedicado a su padre, Pedro Mardones, y en las páginas interiores se refiere a su madre, Violeta Lemebel.

Criado en La Legua, Lemebel ha desarrollado en sus crónicas su molestia social. Crítico del régimen de Pinochet, también se peleó con el Partido Comunista, pero nunca se separó de Gladys Marín, su gran amiga.

Fue en 1986, en un acto del PC, en la Estación Mapocho, cuando leyó por primera vez su Manifiesto: Hablo por mi diferencia, donde decía: “Pero no me hable del proletariado/ Porque ser pobre y maricón es peor”.

A fines de los 90, en parte por la admiración de Roberto Bolaño, es publicado en la editorial española Anagrama. Sus libros de crónicas, La esquina es mi corazón (1995), De perlas y cicatrices (1998), Serenata cafiola (2008) y su novela Tengo miedo torero (2001), han sido traducidos al francés, inglés e italiano.

En noviembre, en la Feria del Libro de Santiago se le entregará el Premio José Donoso. Además, presentará Poco hombre, por Ediciones UDP. Una recopilación de sus crónicas a cargo del crítico español Ignacio Echevarría.

Antes, eso sí, con motivo de los 40 años del Golpe de Estado, Lemebel hará una performance en el Festival de Literatura, Filba, que parte el 25 de septiembre.

Beneficiado con la beca Guggenheim y el premio Ana Seghers de Alemania, “no tenía reconocimiento en Chile”, como destaca Javier Pinedo, coordinador del Premio Donoso. Pese a ello, su trabajo ha dejado huella. “Sus tres primeros libros fueron fundamentales en el renacer de la crónica”, dice Patricio Jara.

A su vez, Alejandro Zambra destaca: “Lemebel es un provocador que ha abierto caminos. Y debería reconocerse también con el Premio Nacional”.

Ayer, el premiado reafirmó sus afectos: “Dedico este premio a mi madre, a Gladys Marín, a mi clase obrera que me lee pirateado… Soy de izquierda y mi letra no vacila cuando hay que reafirmar mi compromiso”.

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