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Actualizado el 13/10/2014
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La conexión hispana de Leonard Cohen comenta el último regreso del músico

Autor: Marcos Moraga

El español Alberto Manzano es biógrafo y traductor del canandiense.

La conexión hispana de Leonard Cohen comenta el último regreso del músico

“No es porque esté viejo, no es por la vida que he llevado, / siempre me ha gustado lento, es como me enseñó mi madre”. Así remata el coro de Slow, la primera canción en Popular Problems, el más reciente disco del cantautor canadiense Leonard Cohen, publicado  el 20 de septiembre. Razones tiene: al momento de poner en la calle su último trabajo, el autor de Hallelujah acababa de cruzar la barrera de los 80 años. 

“Su maestro de zen, Roshi, murió hace apenas un par de meses, a la edad de 106 años, y su hermana, Esther, falleció hace un par de semanas. Leonard ha visto marcharse a muchos de sus mejores amigos últimamente: el poeta canadiense Irving Layton, su editor, Jack McClelland. Es normal que haya visto las orejas al lobo. Pero Cohen ha estado preocupado por este tema desde mediados de los años 70, cuando publicó su libro y disco La muerte de un mujeriego. Yo creo que siempre se ha considerado viejo”.

Al habla: Alberto Manzano, editor, biógrafo y traductor de la mayoría de la obra de Cohen al castellano. Hace algunos días, el autor recibió un correo electrónico donde el bardo norteamericano le encargaba sus servicios, esta vez para llevar al castellano los versos de Popular problems. Manzano accedió y como ha ocurrido con discos anteriores del músico, su trabajo podría aparecer en una edición que se prepara del álbum para Hispanoamérica (“creo que las quiere colgar en su web”, comenta el español). 

Salvo algunas excepciones -la traducción de Old ideas, el álbum previo, fue encargada a Joaquín Sabina- Manzano ha sido un colaborador constante de Cohen, ahí  donde el canadiense ha puesto sus intereses: su hija fue bautizada Lorca, en honor al poeta de ese apellido; en 2012, Cohen obtuvo el Premio Príncipe de Asturias y al recibirlo, se quitó el sombrero ante la tradición flamenca, sindicándola como la responsable de su acercamiento a la guitarra.

Manzano ha sido cercano a Cohen desde hace más de tres décadas. Desde ahí observa los últimos dardos de su amigo canadiense: “Ha conseguido destilar la esencia de las cosas, su sustancialidad, con muy pocas palabras, certeras, sencillas. Está haciendo oro. I’m your man y The future son discos de los años 90, en los que, efectivamente, ya había cambiado su guitarra por los teclados electrónicos. Y ahí sigue, salvo que ahora sus ritmos son mucho más plácidos y sedosos, como una especie de bálsamo para las heridas del alma. Se nota que es un hombre que ha encontrado la paz”.

DE SABINA Y VUELTA

Para su álbum previo, Old ideas (2012), Cohen armó una edición para España, donde las letras fueron traducidas por el músico Joaquín Sabina. “Jorge Luis Borges ha sido muy criticado por sus traducciones, por no ser precisamente fiel al texto original. Podría ser el mismo caso que Sabina. Hay poetas (porque sólo un poeta puede traducir a otro poeta) que se vuelcan demasiado a sí mismos en un terreno ajeno, por el que sienten cierta atracción o, incluso, identificación”, comenta Manzano. 

Sólo Cohen sabe si las canciones de Popular problems saldrán a dar una vuelta por el mundo, en vivo. ¿Algún interés por pasar a Sudamérica, donde el cantante nunca ha girado? “Sinceramente, es poco probable”, responde Manzano, a tiempo que repasa las influencias latinoamericanas en su obra: “Sé que le gusta mucho el tango. Es un enamorado de Carlos Gardel. A mediados de los años 80, me pidió que le escribiera una adaptación en inglés de la canción Adiós muchachos. Y así lo hice. La debe tener guardada en algún rincón de su escritorio. También ha leído a Borges”.  

Cualquier opción, entonces, depende del ánimo del norteamericano, que en el tramo final parece apretar el acelerador de su productividad. Como lo recuerda el piropo recurrente que Cohen susurra ronco desde el escenario, toda vez que alguna joven dama le dedica un grito desde el público: “Quien tuviese dos años menos”.

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