Javier Capelli: El patrón rojinegro que se hizo profesional gracias a un árbitro

El defensa de Rangers, que se ha convertido en uno de los puntos más altos del elenco de la Región del Maule, cuenta sus vivencias a <b>La Tercera.</b>




Cuando arribó a Rangers en enero de 2011 para encarar la competencia de la Primera B, el argentino Javier Capelli fue presentado en la Plaza Cienfuegos de Talca junto a sus compatriotas Martín Gianfelice, Ezequiel Cacace, José Carlos Tabáres y Cristián Milla.

De ese grupo, sólo Capelli es el que aún permanece en el conjunto rojinegro, ahora en Primera División. Y con el tiempo, se ha convertido en uno de los mayores referentes futbolísticos del elenco de la capital de la Región del Maule, y en uno de los jugadores más queridos por la hinchada piducana.

Con amabilidad y buena disposición, el "gallo" Capelli atiende el llamado de La Tercera.


¿Qué análisis hace de la presente campaña de Rangers?
Dentro de todo, no es lo que se planificó, pero mala tampoco es. Se nos escaparon puntos importantes, pero no ha sido tan mala. Puede ser mejor eso sí.


En lo personal, ya lleva tres temporadas rindiendo a gran nivel
Me pone feliz poder rendir y brindarme por la institución. Es mi tercer año en el club y he pasado cosas lindas, como el ascenso a Primera División (ante Everton en Viña del Mar, en noviembre de 2011) y lo hecho en el Clausura del año pasado (Rangers fue semifinalista). Estoy feliz.


¿Por qué le dicen "gallo"?
Cuando joven, me fui de mi pueblo (Agustina) a jugar a un equipo amateur de otro. Y al técnico de ese equipo le decían "gallo". Y cuando volví, me empezaron a llamar "gallo" por el técnico. Pero también dicen que es porque yo en la cancha era como un gallo, que me enojaba en la cancha. Por eso me pusieron así. Hay dos versiones.


¿Es verdad que en Argentina lo recomendó un árbitro para que llegara a un equipo profesional?
Así es. Jugaba en una liga amateur y un árbitro que dirigía (Darío Vanella) me vio y encontró que tenía algo, que tenía condiciones. Y como él era hincha de Sarmiento de Junín (equipo del ascenso argentino), habló con los dirigentes de ese club y así llegué a ser profesional.


Se habló que Universidad Católica lo quería el año pasado ¿Hubo algo de eso?
No. La verdad es que escuché el rumor porque uno se informa, lee los diarios. Pero no fue más que eso, un rumor.


¿Le gustaría emigrar a un grande? ¿O al extranjero?
Sí. Obviamente uno siempre aspira a crecer lo máximo. Como cualquier trabajo, uno aspira a seguir creciendo, a mejorar en lo futbolístico. Todos tenemos esa ambición y si viene, hay que estar tranquilo.


¿Cuál es su situación contractual con Rangers?
Tengo contrato hasta fin de la temporada 2014. Estoy cómodo y feliz en Rangers, y me brindo al máximo acá.


Lleva varias temporadas en Talca ¿Qué es lo mejor de la ciudad?
De la ciudad lo que más destaco es la gente. Yo soy de pueblo, de gente humilde, y la gente que conocí acá en Talca es gente humilde. Eso me ayudó para estar aguantando fuera de Argentina.


¿Y lo peor? ¿El frío del invierno? ¿El humo de las chimeneas?
Si. La verdad es que he pasado el invierno en Talca y es duro.


Ya sumas varias fechas con la jineta de capitán ¿Qué significa para ti ser el capitán del equipo?
La verdad es que es algo importante, lo tomo con responsabilidad y orgullo por sustituir a Nicolás (Peric) que es el gran referente. Es un orgullo que el técnico me dé la confianza y tener el respaldo de mis compañeros.


Lo ven como líder...
No. Yo me siento uno más. La jineta no cambia nada, hay que seguir trabajando.


¿Con qué defensa se identifica? 
En este momento no sabría con cuál. Hay muchos. Pero siempre me preguntaron por un ídolo, y ese era Fernando Redondo. Yo jugué como volante de contención y después terminé de defensa.


¿Cuál fue su momento de mayor alegría en el fútbol?
Tuve varias. Nunca te puedes olvidar del día en que debutaste, el del primer gol... el del ascenso en Viña del Mar no lo voy a olvidar jamás. Tampoco voy a olvidar mi primer gol en primera división, que fue contra Unión Española este año en Santa Laura, de cabeza.


¿Tiene alguna cábala?
Uno cuando entra a la cancha siempre se acuerda de la familia, de los que están cerca, de los amigos, de los que no están... es bueno que los que no están nos den una manito y nos protejan las piernas. Y tengo un tatuaje de mi hija y de mi abuelita.


En Argentina el fútbol se vive con banderas y lienzos... ¿Le gustaría que en Chile fuera igual?
La verdad es que se echan de menos. Es el folklore del fútbol, que permite vivirlo de otra manera. Eso motiva al jugador. Le da condimento. Pero a pesar de eso, siempre hay que priorizar la seguridad.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.