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Actualizado el 24/10/2016
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Hospital de La Florida logra el 74% de nacimientos por parto normal, la mayor tasa del país

Autor: Lorena Leiva

Red pública promedia 59,1% tras baja sostenida desde 2001. En las clínicas apenas bordea el 30%. Salas de parto integral y servicios como aromaterapia e hidromasaje son algunas estrategias del recinto.

Hospital de La Florida logra el 74% de nacimientos por parto normal, la mayor tasa del país

El Hospital de La Florida Eloísa Díaz marcó la tasa más alta de partos normales de los recintos públicos del país, con 74% del total de nacimientos atendidos durante el año, que alcanzan aproximadamente a dos mil procedimientos. Se trata de una cifra que revierte la tendencia del alumbramiento natural, que ha disminuido notoriamente desde 2001, promediando hoy un 59,1% de los nacimientos de la red asistencial.

Así, el primer centro concesionado del país pasó a liderar el registro en este tipo de partos. Le siguen, según informó el recinto, los hospitales Padre Hurtado (73%), San José (72%) y Sótero del Río (71%). Estos han logrado mantener a raya los nacimientos por cesárea, evitando que superen el 30% -proporción determinada por el Ministerio de Salud-, para aproximarse a la recomendación de la Organización Mundial de Salud, que plantea que las intervenciones quirúrgicas en los alumbramientos deben fluctuar entre 10% y 15% del total. “Tenemos una tasa del 26% de cesáreas a octubre y esperamos llegar a fin de año con números cercanos al 23%”, señala Christian Figueroa, médico jefe del Centro de Responsabilidad del Area de la Mujer del establecimiento.

Una de las estrategias para alcanzar estas cifras es que el Hospital de La Florida -al igual que los recintos que se están construyendo en el país- cuenta con salas de parto integral. Se trata de espacios en los que las mujeres pueden elegir diferentes ambientes para dar a luz, acompañándose durante todo el proceso por un cercano. Destacan, entre estos, servicios como hidromasaje y duchas frías para manejar y controlar los dolores del proceso, soportes de ejercicios e incluso aromaterapia para ayudar a relajar a la madre. “Uno de los objetivos de estas salas es respetar la fisiología del nacimiento. Es entender que en el cerebro de la mujer están ocurriendo procesos neurobiológicos que son irrepetibles y los favorecemos con una luz tenue, temperatura cálida y ambiente de privacidad y silencio”, explica Gonzalo Leiva, matrón y parte del equipo médico.

Según datos del Minsal, los hospitales de alta complejidad tienen, en promedio, seis salas de parto integral, que a nivel nacional suman 62. Su uso es absolutamente gratuito para las usuarias de la red.

Patricia Navarrete, jefa del Departamento de GES y Redes de Alta Complejidad del Minsal, dice que la cartera busca “mejorar la satisfacción usuaria en términos de tener en las mejores condiciones posibles el nacimiento, disminuir los riesgos y tener un bebé sano y seguro”.

Los partos en clínicas

En Chile, el año pasado hubo 260 mil nacimientos, de los cuales 180 mil se realizaron en el sistema público.

A nivel nacional, la cifra de cesáreas, que oscila entre el 40% y el 45% del total de partos, está presionada por las tasas del sector privado, donde estas intervenciones son del 70%, según el secretario de la Sociedad Chilena de Ginecología y Obstetricia, José Poblete.

El también especialista y jefe de Obstetricia y Ginecología de la Red UC dice que hay dos problemas que inciden en los números: “Hay muchas pacientes con cesáreas anteriores, y ellas o los médicos no optan por parto vaginal. Por otro lado, las primerizas que tienen patologías en el embarazo, que impiden el parto normal, o que se les induce una cesárea”.

Para el ex ministro de Salud y jefe del Depto. de Salud Pública y Epidemiología de U. de los Andes, Jaime Mañalich, el exceso de cesáreas corresponde a “una mala práctica y significa riesgo para la madre, su hijo, mayores costos y riesgos de infecciones (…). No existen esfuerzos de educación y la conveniencia de una atención obstétrica que tiende a la medicalización. Se pretende programar el momento del parto, se induce con droga y eso lleva más riesgos”.

Agrega que “no se puede descartar que hay un estímulo financiero, en el sentido de que, en la práctica, para un ginecólogo obstetra significa más costos (el parto normal): estar ahí, despertarse en la noche, estar disponible siempre y muchos médicos no están disponibles”.

Desde la Asociación de Clínicas indican que “la decisión sobre si un parto debe ser normal o cesárea es del médico tratante y responde directamente a condiciones particulares de cada paciente”.

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