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Actualizado el 27/01/2018
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Gratuidad en la educación superior

SEÑOR DIRECTOR

La Presidenta ha justificado la aprobación de la gratuidad universitaria señalando que no corresponde que “el mercado” regule los costos de los estudios universitarios ya que éstos serían un “derecho”. Dicha afirmación que se puede catalogar de “populista” encierra diversos conceptos de indudables consecuencias negativas para la educación universitaria, amén de producir injustas asignaciones de dineros fiscales a quienes no corresponde.

Respecto al rol del mercado en la actividad educacional, es ilógico excluirlo si se quiere tener una educación del mejor nivel, no habiendo razón para separar la educación del resto de las actividades que como se ha demostrado, funcionan mucho mejor reguladas por el mercado que por el Estado. El llamarlo un “derecho” tampoco equivale a hacerlo gratuito: se tiene derecho a muchas cosas como tener casa, auto, teléfono, sin que nadie pueda impedirlo, pero sedebe pagar el costo. “Derecho” es una cosa , “gratuidad” es otra y mezclar ambos un recurso retórico.

La injusticia subyacente en hacer gratuita la educación universitaria es evidente al observar que muchas personas por preferencias personales o por otros motivos, no postulan a las universidades y por lo tanto dejarán de percibir un subsidio que otros en promedio de mayores ingresos, percibirán. Esto es aún más llamativo dado que los que entren a las universidades ganarán más.

Lo anterior es tan evidente que lleva a pensar que tras estos sucesivos proyectos tendientes a aumentar el rol del Estado en la educación en desmedro de las iniciativas particulares, responde a lo que el filósofo y matemático alemán Wilfred von Leibniz planteó: “Déjenme la educación y yo controlaré un país en pocos años”.

Juan Ariztía M.

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