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Actualizado el 04/06/2016
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Francisca Linconao Huircapán: “Don Werne Luchsinger me acompañó cuando asumí como machi”

Autor: Pedro Cayuqueo

La Corte de Apelaciones revocó ayer su arresto domiciliario. Ella es uno de los 11 detenidos por el caso Luchsinger-Mackay. Antes de retornar a la Cárcel de Mujeres de Temuco, la autoridad religiosa mapuche conversó con La Tercera, en Rahue.

Francisca Linconao Huircapán: “Don Werne Luchsinger me acompañó cuando asumí como machi”

“Es duro para una machi estar encerrada. Y más duro siendo inocente”, dice Francisca Linconao Huircapán (60 años), quien recibe a La Tercera en su comunidad, la “Pablo Linconao II”, ubicada en el sector de Rahue, comuna de Padre Las Casas. Junto a ella, su hermana Juana, quien por más de cincuenta años trabajó como empleada en casa de la familia Luchsinger, vecinos del sector.

La machi es una de las 11 personas que fueron detenidas el pasado 30 de marzo, como sospechosos del crimen del matrimonio Luchsinger-Mackay, ocurrido en enero de 2013. Permaneció en prisión preventiva hasta el viernes 27 de mayo, cuando el juez de garantía Luis Olivares modificó la medida cautelar a cambio de arresto domiciliario total.

Una semana llevaba en su casa. “Es otra forma de encierro”, señala, lamentando el no poder desarrollar las actividades propias de su cargo tradicional. “No puedo salir a buscar remedios, no puedo atender pacientes ni hacer ceremonia, sigo encerrada”, alega. “Pero en la cárcel es todo peor”, comenta Linconao. “Aquí al menos estoy cerca de mi rehue y puedo hacer mis oraciones, tocar mi cultrún. Encerrada allá en Temuco es un ahogo, mi espíritu se debilita, paso enferma”, añade.

La machi se refiere a la Cárcel de Mujeres de Temuco, recinto al cual deberá volver, luego de que ayer la Corte de Apelaciones de Temuco revocara la medida de arresto domiciliario total. “Duele el alma tanta injusticia”, señala, añadiendo que no piensa fugarse ni esconderse. “¿Usted cree que a mis sesenta años voy a andar arrancando por ahí?”. 

“Daré la cara porque la verdad está de mi favor. Ya he ganado antes en tribunales”, señala. “Y varias veces seguidas”, advierte. 

La machi hace referencia a su arresto, ocurrido en horas posteriores al asesinato del matrimonio Luchsinger-Mackay. Entonces fue allanada, detenida y acusada de porte ilegal de arma de fuego y municiones. Si bien resultó absuelta, se le aplicaron varias medidas cautelares. Esto, a juicio de sus cercanos, impactó gravemente su salud. Y su trabajo.

Entabló entonces una demanda civil contra el Estado, que también ganó. En octubre de 2015, el Primer Juzgado Civil de Temuco condenó al Estado a pagar $ 30 millones a la machi, estimando que la policía actuó “sin mediar respeto” de su condición de autoridad tradicional. 

Mucho antes, en 2008, la justicia también estuvo de su lado. Fue en un recurso de protección que interpuso contra la familia Taladriz, sus vecinos dueños del fundo Palermo Chico, por presunta  tala ilegal de árboles y arbustos nativos, varios de ellos de uso medicinal.  Linconao argumentó que afectaban su trabajo como machi e invocó el Convenio 169 de la OIT, ratificado por el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet aquel mismo año. La Corte de Apelaciones de Temuco le dio la razón, fallo que fue ratificado más tarde por la Corte Suprema. Se trató de un triunfo calificado como histórico por sus implicancias. Y el inicio de “la persecución en mi contra”, asegura la machi.

Usted declara ser inocente y que todo se trata de una persecución hacia su persona. ¿En qué basa esta afirmación?

Se basa en mi verdad. Me culparon antes de cosas por el crimen del matrimonio Luchsinger y fui absuelta. Es mi verdad; yo no participé, no organicé ni tuve nada que ver en ese crimen. ¡Dios sabe que digo la verdad, lo juro por Dios! Por eso pienso que aquí existe persecución y que están detrás los Taladriz y todos los ricos de acá. A ellos les dolió cuando gané en la Suprema ese juicio para proteger los lawen (remedios naturales) del huincul (cerro). Yo después reclamé esa tierra en Conadi y nos dieron la aplicabilidad. Hoy están todos en contra de mi persona.

¿Existía alguna reclamación de tierras de usted o su comunidad sobre el fundo de los Luchsinger-Mackay?

Ninguna. Nosotros nunca tuvimos conflicto con ellos. La reclamación que tenemos es del cerro de aquí, pero los Taladriz se han negado a negociar con Conadi. Yo no conozco esa tierra de los Luchsinger, nunca he estado allí, no conocía la casa, tampoco sé llegar, eso queda lejos de acá, no es cerca. 

Su hermana Juana si la conocía. Se señaló en algunos medios que los Luchsinger era una familia cercana a usted. ¿Es eso efectivo?

Así era. Mi hermana trabajó siempre con ellos, en varias casas. Estuvo como 14 años en la casa de don Werne Luchsinger, ella crio a don Jorge Andrés desde que era niñito. Por eso nos duele lo que dice ahora. Le voy a contar algo que nunca he dicho. Don Werne Luchsinger me acompañó cuando me recibí como machi. Yo tenía 16 años y cuando paré mi rehue él estuvo conmigo acá, fue invitado y vino con toda su gente. Y años después también vino a mi ceremonia de ngeikurewen (renovación del rehue). Eramos cercanos.

Hoy Jorge Luchsinger la acusa de ser usted quien organizó el crimen de sus padres.

Es doloroso lo que dice Jorge Andrés, culpando sin motivo. Aquí en esta casa hay puras mujeres, yo vivo con mi hermana y una sobrina que crie desde guagüita. ¡Cómo pueden pensar que yo voy a andar así, matando gente!… yo soy machi, mi trabajo es sanar gente, él lo sabe, yo atiendo en mi casa a todo tipo de gente, no hago discriminación, atiendo mapuche, winka, de todo. Dios eligió a las machi para sanar, no para matar. Aquí llega gente de todas partes, hasta de Santiago. Yo invitaría a Jorge Andrés a que conversemos. Yo sentí mucho dolor cuando mataron a sus padres. 

¿Qué opina usted de la reivindicación mapuche? ¿La apoya?

La apoyo, pero no la violencia, no apoyo la muerte. Lo que pasa es que el chileno no entiende ni quiere entender. Tampoco las autoridades, aunque uno les converse. Yo he llegado hasta La Moneda, allí me recibió la ministra Fernanda Villegas, tuvimos una conversación. ¿Sabe? yo creo que a los mapuches nos miran todavía de mala forma, hacia abajo. Fíjese lo que dijo el intendente, que no existía el pueblo mapuche. ¿Cómo va ser eso posible? ¡Si no existiera el mapuche, yo no sería machi!

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