El "CouchSurfing" es la nueva forma barata de viajar

Se trata de una red internacional de personas que alojan en sus sofás a viajeros que buscan ahorrar.




Dos jóvenes estadounidenses duermen sobre el suelo de una vivienda de dos habitaciones en París. Un chileno está sentado frente al computador y responde mails. Andrew, de Noruega, sale a comprar croissants. El francés Samuel, que arrienda este inmueble en el barrio latino de la capital francesa, no conoce a ninguno de ellos desde hace más de tres días. Todos pertenecen a la red internacional "CouchSurfing", que facilita a viajeros alojamiento, una compañía internacional nada convencional.

Quien esté inscrito en www.couchsurfing.org, puede escribirle a miembros de todo el mundo y dormir unas noches en sus sofás. Cada "couch surfer" se presenta con una carta y habla de sus viajes, conocimientos de idiomas y su filosofía de vida.

"CouchSurfing es una red maravillosa de personas, que están dispuestas a compartir su hogar, sus ideas, sus sueños y sus vivencias con viajeros", relata Rodney, de 62 años, de Los Angeles (EEUU), que por varias semanas se alojó en un sofá de París.

PARIS
A nivel mundial, hay registrados unos 1,3 millones de "couch surfers". París es con casi 23.000 miembros la mayor comunidad de esta red. Le siguen Londres y Berlín. "Ya me alojé de esta manera en muchos lugares del mundo. Pero aquí en París realmente se puede sentir que el 'couchsurfing' busca que la gente se encuentre", dice Atsuno, de 22 años, de Japón.

El vivir en los sofás de la capital francesa tiene sus propios rituales. Cada lunes se encuentran los huéspedes y los anfitriones en el "Lion's Pub". Allí, se habla en parte en francés, en parte en inglés y también en otras lenguas.

Además, hay numerosos picnics bajo la Torre Eiffel o a orillas del Sena, a los que cada uno aporta algo. Cada verano, los anfitriones parisinos organizan un fin de semana con recorridos por los diferentes barrios, juegos y paseos nocturnos.

COUCHSURFING
CouchSurfing International fue fundada en 2003 por el estadounidense Casey Fenton. Fenton había escrito a cientos de estudiantes antes de un viaje a Islandia preguntándoles si podía dormir en sus sofás algunos días. La organización comunitaria se financia sobre todo con las donaciones de los miembros y tiene numerosos colaboradores voluntarios.

Jerôme, de 26 años, es desde hace tres miembro de CouchSurfing en París.

"Cuando alguna vez pasaste un año de intercambio en el exterior, echas de menos una atmósfera internacional", dice Franck, de 28 años, quien vive en un pequeño departamento en el norte de París.

"En esta ciudad para la gente joven es demasiado caro alojarse en un hotel. Si los puedo ayudar con mi sofá, ¿por qué no hacerlo? Yo soy un freak de los viajes y cuando algún 'couch surfer' se aloja en mi casa, es un poco como si yo también viajara", asegura Franck.

Claro que esta forma de viajar requiere también de tolerancia y espontaneidad. Cuando el anfitrión celebra alguna fiesta en su casa, los huéspedes tienen que participar. Otros aceptan a tantos viajeros al mismo tiempo, que al final tienen la vivienda llena de gente. Y en vez de sofá, ya sólo queda dormir en una colchoneta en el suelo.

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