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Actualizado el 11/09/2008
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Cuentista argentino Javier Argüello debuta en la novela con historia entre fantasía y realidad

El mar de todos los muertos se llama el libro que acaba de lanzar en España y que en noviembre llega a Latinoamérica.

Tras el éxito cosechado con su libro Siete cuentos imposibles, el argentino Javier Argüello da el salto a la novela con El mar de todos los muertos, una obra en la que se mueve con facilidad por esa débil frontera que separa la fantasía de la realidad y en la que reivindica con pasión la literatura.

“Sólo somos lo que inventamos. La realidad es una red de historias entretejidas”, afirmó Argüello explicando las claves de esta novela que publica ahora en España la editorial Lumen y que, “hacia noviembre”, llegará a Hispanoamérica.

Sorprendente casi siempre, inquietante a veces, original y poética, la primera novela de Argüello (La Boca, 1972) mezcla con total naturalidad la vida y la muerte, el presente y el pasado, la memoria, la imaginación y el amor.

Esa fusión “puede parecer muy fantasiosa, pero sucede en la vida real; en el fondo es lo que hacemos todos los días para explicar nuestra historia”, asegura el autor.

No le ha sido fácil sacar a flote esta obra y, de hecho, han pasado seis años desde que vio la luz su libro de cuentos. Tras su publicación, Argüello, que reside en Barcelona desde hace unos años, sintió la necesidad de “tomar distancia” y se embarcó en un velero durante unos meses.

“En mi caso me fue necesario retirarme para volver a escribir”, cuenta el novelista, que le ha cedido algo de su propia experiencia al protagonista de “El mar de todos los muertos”, un joven escritor que decide irse a Mallorca para dejar de escribir. Su editor le presta un antiguo caserón, situado en una cala paradisíaca, con la esperanza de hacerle cambiar de opinión.

Las cosas se le complican muy pronto a Joaquín, el protagonista, que comprueba que la casa no era tan solitaria como él pensaba. Personajes del pasado cobran vida, como también la van cobrando poco a poco los de esa nueva novela que se resiste a escribir, por más que su editor le pide que lo haga.

Sobrino nieto de Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de Literatura 1967, Javier Argüello ha intercalado elementos autobiográficos en la novela, como el personaje de la tía Blanca, que recuerda con claridad a la mujer del escritor guatemalteco.

También es real que su editor, “que no se parece en nada al del libro”, le dejó su casa de Mallorca, donde pasó un tiempo solo con Argos, el perro que tanta presencia tiene en la novela.

“Eso es lo que pasa en la vida real: que uno acomoda los datos a la historia que uno quiere contarse”, afirma el escritor argentino, que no descarta escribir un ensayo sobre esa idea.

Argüello no sabe si los genes de narrador le vienen de Miguel Ángel Asturias o de algún otro miembro de su familia. Desde niño sintió la necesidad de escribir y la pasión por la lectura; le gustaba descubrir el mundo a través de las novelas, “que te dejan grabadas ideas imborrables”.

Profesor de la Escuela de Escritura del Ateneu de Barcelona, Argüello es consciente de que su novela está fuera de las modas literarias, pero no le importa.

Su compromiso como escritor consiste en “buscar hacia dentro” para reflejar cómo ve el mundo. “Es lo único que puedo ofrecer de original porque todas las historias están ya escritas”, asevera.

“El mar de todos los muertos” contiene numerosas reflexiones sobre el proceso creador, pese a que uno de los personajes del libro critique “esa espantosa moda de hacer literatura sobre la literatura” y otro diga que “los escritores son monos de feria”.

“Así me río de mí mismo”, dice Argüello, en cuya primera novela tiene una poderosa presencia el mar. “En el mar está nuestra última esperanza”, afirma el narrador.

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