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Actualizado el 03/06/2013
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Colo Colo 1973, una marca de cuarenta años

Autor: Carlos González Lucay. Documentación: Luis Navarrete Herrera.

Esta semana se cumplen cuatro décadas de la actuación del "Cacique" en la Copa Libertadores, el primer equipo chileno en llegar a la final, lo que despertó el fervor popular en tiempos difíciles.

A mediados de febrero de 1972, Luis Alamos iniciaba su ciclo en Colo Colo. El lugar elegido: el círculo central de la cancha del antiguo estadio Gasco, donde su primera misión fue conversar con el capitán Francisco Valdés y el goleador Carlos Caszely.

“Teníamos grandes referencias del ‘Zorro’ Alamos. Primero, que era un profesor normalista. Tronco para jugar al fútbol, pero que tenía una sapiencia, una inteligencia, una pedagogía y una sicología muy grande para hacer entender a un jugador de fútbol el profesionalismo que debe tener y que había todo un país detrás nuestro”, relata el ex atacante.

Para potenciar su idea futbolística, el DT, responsable del Ballet Azul y de la clasificación de Chile al Mundial de Inglaterra, reforzó puestos clave con un trío de jugadores procedentes de Lota Schwager, compuesto por Fernando Osorio, Alfonso Lara y Guillermo Páez. Además, gestionó el retorno de “Chamaco” desde Antofagasta Portuario y le dio mayor protagonismo a figuras de la cantera, como Mario Galindo, Rafael González y Leonel Herrera.

“El equipo tiene una mala imagen y hay que comenzar por arreglar eso. Aquí hay buenos jugadores, de modo que la tarea se facilita. Tendré que trabajar especialmente en el aspecto sicológico. Inculcarles que deben ser bravos en la cancha, y no en la secretaría con los dirigentes ni en el camarín con los periodistas”, decía el entrenador al asumir.

La molestia del plantel se debía principalmente a las condiciones que debían trabajar durante la presidencia de Héctor “Aladino” Gálvez, quien guiaba su administración con la única idea de tener un estadio propio. “Gálvez estaba empecinado con construir el estadio, por lo que todo el dinero que llegaba iba para ese objetivo, mientras nosotros teníamos que entrenar en Gasco, donde había que sacar ovejas para poder trabajar. Incluso, teníamos que sacar el guano y había agua helada en el invierno”, relata el volante de aquel equipo, Guillermo Páez.

Con el paso del tiempo, el plantel se trasladó al terreno de Pedreros, pero las condiciones estuvieron lejos de cambiar. “Nos fuimos al Monumental, pero no había camarines ni nada. Ahí nos bañábamos con manguera. Sólo estábamos bien cuando concentrábamos o cuando el ‘Zorro’ se movía para ir a entrenar a Viña del Mar”, agrega el “Loco”.

A pesar de estas incomodidades, el 4-3-3 del entrenador daba sus frutos y los albos lograban la corona del Torneo Nacional de 1972, lo que les permitió clasificar a la Copa Libertadores.

 

ANTE LOS OJOS DEL CONTINENTE

El 1 de marzo de 1973, Colo Colo debutaba en el certamen continental ante Unión Española. El resultado fue un contundente 5-0 y el origen de una expresión, que con el correr de los partidos se haría habitual: ¡se pasó!

Esta exclamación se produjo luego de que Caszely partiera desde su área y eludiera a medio equipo hispano para definir ante la salida de Juan Olivares y convertir el cuarto gol. Luego se repetiría ante Emelec,  en la misma cancha, cuando el “Chino” eludió a varios rivales, se sacó al arquero e ingresó al arco punteando el balón, para anotar el quinto.

“El de Emelec es el que más se recuerda, porque había más de 80 mil personas, pero con Unión había 35 mil (N. del R.: ante los ecuatorianos asistieron 72.486 espectadores, mientras que al duelo frente a los de Santa Laura llegaron 69.682 espectadores)”.

Después de la victoria del debut, los albos viajaron a Ecuador para enfrentar a Emelec y a El Nacional. La cosecha fue un empate 1-1 con los últimos y una derrota por 0-1 frente a los “eléctricos”.

Luego vendría un empate sin tantos con Unión y dos goleadas por 5-1 frente a los ecuatorianos. Con estos resultados, el “Cacique” se quedó con la punta del Grupo C y avanzaron a la segunda fase, donde enfrentarían en una liguilla a Botafogo y Cerro Porteño, para definir el paso a la final.

 

PRIMER TRIUNFO EN BRASIL

Uno de los puntos más altos del fervor popular ocurrió el 6 de abril, cuando Colo Colo se midió con Botafogo en el Maracaná.

Los jugadores tenían confianza en lograr una hazaña. Por eso le propusieron un trato a la dirigencia. “En Maracaná pedimos plata sólo por ganar, ni siquiera por empatar, y Gálvez no quería. La noche anterior estuvimos reunidos desde las 11 hasta las 3.30 de la mañana. Se hizo tan tarde que hasta don ‘Lucho’ se fue a acostar. Pero nosotros seguíamos firmes y les dijimos a los dirigentes que no íbamos a jugar. Finalmente, cedieron y nos dieron el equivalente a un millón de pesos de esta época”, relata Páez.

Con los premios acordados, Colo Colo hizo historia y venció 2-1, consiguiendo lo que ningún equipo chileno había logrado: ganar en tierras brasileñas. Caszely (75’) y Valdés (79’, de penal) anotaron los goles. Y pudieron ser más, pero inexplicablemente el juez uruguayo Angel Pazos anuló el tanto de “Chamaco”.

Posteriormente, sufrirían una dura caída 5-1 ante Cerro Porteño, en Asunción. Pero en Santiago la devolverían con un 4-0. Después vendría el agónico 3-3 ante los cariocas, con un gol de Véliz sobre el final. Los albos lograban su primera final continental de un equipo chileno y, a esas alturas, la gente recitaba la formación titular compuesta por Adolfo Nef; Mario Galindo, Leonel Herrera, Rafael González, Manuel Rubilar; Francisco Valdés, Guillermo Páez, Sergio Messen; Carlos Caszely, Sergio Ahumada y Leonardo Véliz.

 

A UN PASO DE LA GLORIA

En la final, Colo Colo enfrentó al campeón vigente, Independiente de Avellaneda (22 de mayo). En Buenos Aires, los de Alamos se pusieron en ventaja, a través de un autogol de Francisco Sá (69’). Cuatro minutos más tarde, el árbitro uruguayo Milton Lorenzo expulsaría a Sergio Ahumada, por una falta que ni siquiera ameritaba tarjeta amarilla.

El rival no causaba peligro. Sin embargo, llegaría al empate de forma ilícita, tras un mal despeje de Alejandro Silva. El balón va sobre el arco de Nef y Mario Mendoza aprovecha para empujar al portero chileno, quien no puede tomar la pelota. El juez validó el gol y Mendoza salió celebrando, sin pensar lo que le ocurriría.

“Llego cerca del arco, cuando los veo a los tres metidos, yo giro y veo al árbitro marcando el tanto y veo al argentino gritando el gol. Tenía que haber sido expulsado, pero no me vieron. Se la pegué porque fue descarado lo que hizo y nadie cobró”, comenta Páez.

En Santiago, otra vez el triunfo  se escapó (29 de mayo). Empate 0-0, con una gran actuación del arquero argentino Miguel Angel Santoro, quien evitó un tanto de Caszely,   desviando la pelota para que ésta se estrellara en el palo. “Esa jugada fue clave para que ganáramos la Copa. Por suerte, logré meter la punta de los dos dedos para sacarlo”, recuerda el transandino.

Además, al “Chino” le anularon un tanto por posición de adelanto. “Hay dos cámaras que demuestran el centro, que la peina Pavoni. Entro bien habilitado, hago el gol, que era el del título”, dice el ex atacante, mientras que las revistas de la época y Santoro refutan esto: “Caszely estaba adelantado”, dice “Pepé”.

“Toda la culpa es de Gálvez, por no querer pagarles a los árbitros brasileños que, incluso, se quedaron en el mismo hotel del equipo. Sin embargo, la obsesión de él era el estadio y no quería gastar”, afirma Leonel Herrera.

En el tercer partido (6 de junio), los albos cayeron 2-1 y vieron cómo se esfumaba el sueño de la Copa.

EL GOLPE

Mientras el equipo jugaba, el país vivía un momento de convulsión y durante meses se rumoreaba acerca de un golpe de estado. Eso sí, en el camarín no se hablaba mucho del tema, salvo un grupo compuesto por Caszely, Véliz, Páez, Hernán “Chamullo” Ampuero y Alamos, todos afines al gobierno de Salvador Allende.

“Yo creo que hay parte de verdad de que Colo Colo retrasó el golpe”, expresa Caszely, quien al ser consultado sobre si un título de la Libertadores lo hubiera evitado, añade que “es hipótesis, no se puede saber. Si Colo Colo ganaba la Copa después venía la Intercontinental, y a lo mejor lo hubiera retrasado un poco más y no hubiera pasado la desgracia que sucedió en este país”.

Leonardo Veliz, en tanto, cree que “eso es pensar de forma ideológica y fundamentalista. Con Colo Colo campeón de la Libertadores no se iba a solucionar el desabastecimiento, o los grupos armados que le hicieron daño a Allende, como el FPMR o Patria y Libertad. De mi punto de vista, el golpe venía”.

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