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Actualizado el 15/01/2012
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Asunción: turismo cercano, atractivo y barato

Autor: José Ignacio López, para el suplemento de Tendencias

Si hay algo que no es una imitación en la capital paraguaya es su turismo. Poco se sabe de él. Es más, poco se sabe de su historia y su ancestral cultura. Tal desconocimiento se quiere disminuir, mediante una oferta que busca posicionar sus tesoros turísticos a los módicos precios que caracterizan esta ciudad.

Asunción: turismo cercano, atractivo y barato

Dicen que en Paraguay existen sólo dos estaciones. Una es el verano, la otra… la antigua estación de trenes. Basta caminar por las calles de Asunción para sentir sus 35° C húmedos y subtropicales. Una situación que no decae hasta las seis de la tarde. Y, claro, así se hace difícil salir a conocer una de las capitales menos turísticas de Sudamérica. Para revertir tal situación, autoridades y empresarios han comenzado a promocionar museos, hitos patrimoniales y hoteles cinco estrellas, a precios más que razonables para nuestro bolsillo. Como las cómodas habitaciones, buenos restaurantes y deslumbrantes piscinas de los remodelados hoteles Guaraní y Excelsior, en pleno centro; mientras a las afueras, el Resort Yatch se luce con su cancha de golf de 18 hoyos, spa de lujo y una playa privada junto al río Paraguay.

En este paquete no queda fuera el afamado comercio guaraní. Una zona franca que se presenta en feria, mall, tienda y calle por la que vaya, y en la que imitaciones y productos originales tientan al turista.

BAJO LA SOMBRA CULTURAL
Una primera opción de salir a conocer la ciudad está en sus museos. Los hay para todos los gustos. Si quiere conocer la historia colonial, el museo Casa de la Independencia -sin pagar un guaraní- le mostrará los orígenes de la capital, su proceso emancipador, además de antigüedades y vestimentas coloniales. Interesante y relacionado con la cultura local es el Museo del Barro, con una amplia muestra de arte indígena y urbano, artesanías de madera nativa y arcilla, además de collares de coloridas plumas usadas por los jefes guaraníes. Pero uno de los más llamativos es el Museo del Fútbol Sudamericano, en la misma sede de la Conmebol. Aquí se encuentran todas las copas que se han jugado en el continente desde hace casi un siglo. Alberga salones con hitos futbolísticos de cada país, a nivel de selección, equipos y jugadores. Aproveche, otra entrada sin costo y, si puede, haga el circuito con Alberto Benítez,  una enciclopedia del fútbol. Trate de pillarlo, sabe hasta el nombre del perro que mordió al arquero de Boca Juniors, Carlos Navarro Montoya, en la célebre y polémica semifinal de la Libertadores 1991 contra Colo Colo.

SALIENDO A LA CALLE
Cayendo la tarde, el calor da una tregua para salir a la calle. Llama la atención ver a la gente conversando tanto en español como en lengua guaraní; Paraguay es el único país bilingüe de Sudamérica y el 85% de la población lo habla.

Recorriendo las arterias del pequeño centro cívico, vale la pena ingresar a su Catedral, darse una vuelta por la Plaza de Armas, fotografiarse junto a la Casa de Gobierno y caminar por la calle Palma. Arteria principal y donde se concentra todo tipo de comercio. Aquí hay precios de liquidación todo el año. ¿A qué se debe? A los bajos impuestos que pagan los productos extranjeros para ingresar. Historia que se remonta a 1870, cuando la Guerra de la Triple Alianza enfrentó por cinco años a Paraguay contra Brasil, Argentina y Uruguay. Un conflicto que casi hace desaparecer del mapa a este país. Paraguay, antes de la guerra, era una nación pujante, con industrias locales. Realidad que cambió radicalmente tras la guerra, dejando al país con la mitad de su población y un promedio de un hombre por cada cinco mujeres.

De ahí que el proceso de repoblar el país haya legitimado la poligamia, costumbre guaraní. Junto con sus hombres, la industria paraguaya también casi desapareció. Por ello se les dieron las facilidades a las empresas extranjeras para ingresar sus productos sin pagar impuestos. Tal política hasta hoy perdura, lo que se refleja en electrónicos, perfumes y autos a precios más que razonables. Puede palpar esta conveniente realidad  en el mall Excelsior y en la galería Central. Para llevarse algo más local, basta caminar por sus calles para encontrarse con pequeñas ferias persas, destacando el caótico mercado Silvio Peterossi en la calle homónima, o decenas de comerciantes ambulantes con todo tipo de objetos nativos, sombreros típicos y artesanía. Una de estas artesanías es la ñandutí, colorido tejido que se trabaja en aros, manteles y diseños en poleras.

Cayendo la noche, Asunción deja de transpirar, mostrando buenos lugares para comer y bailar. Para lo primero recuerde esta picada en el centro: restaurante y bar Lido. Mientras para terminar la noche, puede optar por una caminata por la costanera recién remodelada que bordea el río Paraguay, algún pub del barrio Las Carmelitas, o el bar del hotel Sheraton, que desde su terraza del último piso regala la mejor vista de una ciudad que, aunque ya oscura, parece decidida a salir del anonimato turístico.

Guía


Hotel Guarani
($80.000, hab. doble, www.guaraniesplendor.com)

Hotel Excelsior
($77.000, hab. doble, www.excelsior.com.py)

Resort Yatch
($104.000, hab. doble www.resortyatch.com.py).

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