Acercamiento entre las dos Coreas pone en duda estrategia de EE.UU.

Un oficial del gobierno surcoreano revisa la comunicación para hablar con sus pares de Corea del Norte, este miércoles en Panmunjom.

Tras casi dos años inactivas, se reanudaron las comunicaciones telefónicas entre Seúl y Pyongyang. Diálogo intercoreano podría debilitar las relaciones entre Corea del Sur y el gobierno de Donald Trump.




Una conversación de casi 20 minutos marcó la reactivación del "teléfono rojo" intercoreano, todo un hito en las relaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur, en un gesto más de la aparente estrategia del líder norcoreano, Kim Jong Un, que buscaría un acercarse con su vecino y de paso debilitar así la estrategia de aislamiento del régimen de Pyongyang que lidera Donald Trump.

La comunicación entre ambas Coreas se reanudó a las 06:30, tras mantenerse cerrada por casi dos años. Aunque técnicamente aún se encuentran en guerra, el "teléfono rojo" es un canal de comunicación que refleja décadas de relaciones tormentosas entre el norte y el sur. Creado en agosto de 1972, el teléfono simbolizó la reanudación de las comunicaciones, cortadas en 1950 al estallar la guerra que selló la división de la península.

El gobierno del Presidente surcoreano Moon Jae-In es partidario del diálogo entre las dos Coreas y vería con buenos ojos lo propuesto por Kim Jong Un en su mensaje de Año Nuevo. De hecho, Seúl respondió proponiendo una reunión de alto nivel el próximo 9 de enero en la localidad fronteriza de Panmunjom (ver recuadro), para hablar de los Juegos Olímpicos de invierno, que se celebrarán en febrero en la ciudad surcoreana de Pyeongchang, pero también "de otras cuestiones de interés mutuo para mejorar las relaciones intercoreanas", consignó France Presse.

El giro en el tono de Kim y el eventual diálogo con Seúl no pasaron inadvertidas en Estados Unidos. La portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauer, consideró que Kim estaría "intentado sembrar cizaña" entre Corea del Sur y Washington. A su vez, el Presidente Trump dijo que "tal vez sean buenas noticias, tal vez no, ¡Veremos!".

Sin embargo, el mandatario estadounidense ha mantenido su tono. A los dichos de su par norcoreano sobre la existencia de un botón nuclear sobre su escritorio, Trump respondió vía Twitter que "¿alguien de su régimen agotado y hambriento puede informarle que yo también tengo un botón nuclear, pero es mucho más grande y poderoso que el suyo y mi botón funciona!".

La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, también se refirió a las eventuales conversaciones entre ambas Coreas. "Kim Jong-Un podría estar tratando de abrir una brecha entre dos naciones, entre nuestra nación y la República de Corea", dijo. Sin embargo, agregó que "puedo asegurarles que esto no sucederá. Somos muy escépticos sobre la sinceridad de Kim Jong Un con respecto a sentarse y conversar". La diplomática dijo, además, que si las conversaciones intercoreanas no se centran en la desnuclearización de Corea del Norte, la propuesta de diálogo sería un mero "parche" que no resolverá el problema, ya que "nunca aceptaremos una Corea del Norte nuclear".

Desde que asumió el poder, Trump mantiene una campaña de "presión máxima" contra Pyongyang, con sanciones bilaterales e internacionales y una amenaza militar reiterada, cuyo objetivo declarado es aislar diplomática y económicamente a Corea del Norte para forzar al país a hacer concesiones en sus programas nucleares y balísticos.

Sin embargo, el régimen norcoreano ha reiterado su negativa a abandonar su programa nuclear, afirmando que necesita armas atómicas para protegerse de la hostilidad de Estados Unidos.

Para Ian Bremmer, presidente de la consultora Eurasia Group, Kim se siente en condiciones de dialogar con sus vecinos tras afirmar que sus misiles intercontinentales pueden alcanzar territorio estadounidense.

"Siempre es mejor negociar en una posición de fuerza", dijo Bremmer a AFP, quien tras hablar con funcionarios surcoreanos, aseguró que existe una posibilidad real de que Seúl acepte congelar sus maniobras militares con los estadounidenses para permitir conversaciones con Kim, lo que sería una decepción para Washington.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.