Editorial

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Sábado 6 de julio de 2019, edición N°843




A medida que las ciudades crecen, más factores se suman al momento de elegir dónde y cómo vivir. Si antes la duda era casa versus departamento, y la elección se hacía principalmente por la calidad de los espacios interiores y si se quería jardín o no, hoy factores como entorno, acceso a servicios, a colegios, a vías rápidas de circulación, metro cerca, seguridad de la vivienda y del barrio, y así un largo etcétera, han complejizado la ecuación y lo que sirve para un grupo familiar es poco probable que sea atractivo para otro. Pero ahí está lo lindo del tema, y las inmobiliarias están al tanto de esto y saben mucho antes que uno donde queremos vivir; hacen estudios, conocen el mercado y saben que los probables compradores se dividen en múltiples subgrupos, tantos como tipos de familia hay. Y por lo tanto hoy están construyendo con clientes y objetivos claros, de manera que las propuestas sean precisas y valoradas. Y sus propuestas innovan de manera constante: el interés por la cocina lo han traducido en cocinas más amplias, luminosas y muy bien equipadas, y por qué no llevar esto mismo a los espacios compartidos del edificio. Si la comida une, hagámoslo en lugares bien pensados y bonitos.

Un gran factor al momento de elegir una ubicación para vivir es el transporte, cómo llego y salgo de mi casa, y las líneas de trenes suburbanos están abriendo valles a lo que antes solo podría haber sido segunda vivienda. El exitoso MetroTren Santiago Nos es un ejemplo, cada día transporta miles de pasajeros que lo usan como medio de traslado diario, y los proyectos en estudio de EFE deberían seguir esa misma ruta. Vivir en el campo, en Melipilla, pero poder entrar y salir de la capital de manera fácil y expedita y sin el estrés del manejo. Si se concretan los planes que hoy están en carpeta... será una opción para muchos en pocos años más.

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