Audios, pasaporte y un narcotraficante: el escándalo que forzó la renuncia del canciller uruguayo

Francisco Bustillo, excanciller de Uruguay.

Francisco Bustillo dimitió tras conocerse que le había pedido a la exsubsecretaria de Relaciones Exteriores que no entregara a las autoridades un chat clave del caso que involucra a un narcotraficante.


Francisco Bustillo, el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, tuvo que renunciar rápidamente este miércoles, cuando se filtraron una serie de conversaciones telefónicas en las que se le escuchaba intentando encubrir un problema al interior de la cartera. ¿El problema? La concesión de un pasaporte que obtuvo Sebastián Marset, un conocido narcotraficante uruguayo, mientras este estaba detenido en Dubái

Las conversaciones, donde Bustillo daba claras instrucciones de “perder su celular” a la viceministra de Relaciones Exteriores, Carolina Ache Batlle, fueron repudiadas tanto por la oposición como el oficialismo, por lo que el canciller decidió salir por la suya: “Para aventar toda suspicacia que como jerarca pudiera ejercer cierta injerencia sobre terceros, amparado en las prerrogativas del cargo, me permito informar que es tal mi tranquilidad que he presentado la renuncia respectiva”, declaró en un comunicado el diplomático.

Bustillo gozaba de buenas relaciones tanto con la centroderecha, representada por el actual gobierno de Lacalle Pou, como con la izquierda, habiendo trabajado como embajador de Uruguay en Argentina para Tabaré Vásquez y José Mujica.

Sebastián Marset, conocido narcotraficante uruguayo.

La historia del pasaporte comienza en septiembre de 2021, cuando Sebastián Marset, un famoso narcotraficante uruguayo, fue detenido en Dubái. En ese entonces, con un pasaporte paraguayo falsificado, tenía como plan llegar a Turquía. En ese contexto, la familia de Marset fue al consulado para comenzar a gestionar urgentemente un pasaporte.

La policía indicó que Marset no tenía causas judiciales, y como tal estaba habilitado para recibir el documento. Se confirmaron la identidad y huellas dactilares, y se consultó a la Interpol Uruguay si había una requisitoria pendiente para Marset, a lo que se respondió que no: todo estaba en regla.

Así, el documento fue expedido, la familia lo recogió y lo llevó a Marset, que fue liberado. Líder del PCU, “Primer Cartel Uruguayo”, Marset cargaba con diez años de antecedentes vinculados al tráfico de drogas, después de su liberación viajó y hoy está prófugo de la justicia.

Luis Lacalle Pou después de una conferencia de prensa.

El pasaporte de Marset fue gestionado por la Cancillería uruguaya, por lo que las investigaciones empezaron a dar a ese ministerio, y en particular a la vicecanciller Carolina Ache. En este contexto, con la policía buscando evidencias, el canciller Bustillo le dijo en una conversación a Ache: “Que se mande al frente (Guillermo) Maciel (el subsecretario del interior), vos perdé el celular. Estoy imaginando, viste, escenarios que no conozco, honestamente no conozco. Pero en diciembre o enero se te perdió el celular… Ahora vamos sorteando, hay que ir sorteando, ¿viste? Esto es paso a paso”.

La idea tras esto es que Ache alegase “haber perdido” el celular, para que la justicia no pudiera ver las conversaciones relativas a la tramitación del pasaporte de Marset. A causa del escándalo por el pasaporte, Ache ya había tenido que renunciar hace unos días, pero el miércoles sorprendió ante la Fiscalía con las llamadas del canciller: a su parecer, ella nunca había hecho nada incorrecto.

Lo que contenían esas conversaciones, que Bustillo deseaba tanto hacer desaparecer, eran advertencias: Guillermo Maciel, el subsecretario del interior, le había advertido ya que Marset era “un narco peligroso”.

Para peor, los audios mostraban cómo Bustillo pretendía interferir con la fiscal a cargo de su caso. “Aguantá. A ver si podemos enderezar esto porque es un desastre. Dejame que hable con (el director de Jurídica de Cancillería, Carlos) Mata a ver si él tiene algún tipo de influencia sobre la tipa (la fiscal), que por lo menos, viste, no guaranguee con las preguntas. Vos me dijiste que te mandó dos mails, que mande un tercero y que no sea tan incisiva. No sé. Que nos dé una salida para evitar dar los whatsapps”.

Los “whatsapps” mencionados por Bustillo eran los intercambios entre Maciel y Ache, en el momento en que se detuvo a Marset, y que mencionaban la peligrosidad y lo poco conveniente de emitir ese pasaporte. “Se conversó de que esos Wwhatsapps no mencionarlos. Estaban arriba de la mesa, los tenía el subsecretario Maciel y estaban arriba de la mesa. Todos sabían de esos mensajes”, dijo Ache a la Fiscalía.

Francisco Bustillo, excanciller de Uruguay.

Como respuesta a todo esto, Bustillo declaró en su carta de renuncia atacando a Ache. “Deseo manifestar que no hubo nada ilegal en la tramitación del pasaporte tramitado para el señor Marset, en cuya instancia tampoco tuve participación ni conocimiento alguno. Por supuesto, tampoco mentí o me aparté de la verdad en la interpelación parlamentaria. La Dra. Ache descontextualizó conversaciones y obró de mala fe”, indicó el ahora exministro.

Desde la oposición aseguran que un tema tan grave no puede quedarse solo en la renuncia del canciller. “Es hora de que den un paso al costado los propios jerarcas del Ministerio del Interior”, dijo el senador Guido Manini Ríos, refiriéndose a Luis Alberto Heber (ministro de Interior) y Maciel. “Salvo que se pruebe que lo dicho ayer (miércoles) está falseado en algún aspecto”. A su parecer, considerando que Lacalle Pou está en Estados Unidos en este momento, el presidente “ya debería estar en Uruguay para un tema tan grave”.

“Las responsabilidades son evidentes y no alcanza con la renuncia del canciller”, comentó Manini Ríos, quien opinó que “lo más grave” es que Roberto Lafluf, el jefe de imagen de Presidencia, “se involucrara y que incluso ordenara cambiar un acta”. El senador dijo estar “convencido” de que el presidente dio algún tipo de orden a Lafluf. “Claramente el señor Lafluf no actuó por cuenta propia”, apuntó, y agregó que no tiene pruebas y por eso “lo quiero escuchar” al presidente, “pero estoy convencido”.

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