“Que se vaya a la mier...”: la desconocida historia entre Marcelo Salas y Roberto Baggio tras el debut de la Roja en Francia 1998

Marcelo Salas, junto a Iván Zamorano, celebra uno de sus goles a Italia en Francia 1998.
Marcelo Salas, junto a Iván Zamorano, celebra uno de sus goles a Italia en Francia 1998. Foto: @fifacom_es/Twitter

A 25 años de la participación de la selección chilena en la última cita planetaria del siglo pasado, Ricardo Abumohor, expresidente de la ANFP, recuerda que el Matador no quería cambiar su camiseta con el ídolo de Italia.



Marcelo Salas guarda muchos recuerdos en su memoria. El Matador fue uno de los grandes goleadores que ha tenido el fútbol chileno en su historia. Sus actuaciones más recordadas con la Roja fueron en Francia 1998. La más emblemática ocurrió cuando Chile empataba 2-2 con Italia en el debut mundialista, con un doblete del oriundo de Temuco.

Ese día, el 11 de junio de 1998, el equipo dirigido por Nelson Acosta igualaba ante los vigentes subcampeones planetarios, en un encuentro que, incluso, el combinado nacional pudo ganar, de no haber sido por un polémico penal cobrado por el fallecido exárbitro Lucien Bouchardeau, a solo cinco minutos del final. Roberto Baggio cambió la pena máxima por anotación, superando a Nelson Tapia, que había alcanzado a tocar el balón con la punta de sus guantes.

Pese a sus dos celebraciones, uno de los más ofuscados en el campo tras el pitazo de cierre era Salas. En un nuevo aniversario del choque, Ricardo Abumohor contó una de las infidencias desconocidas del postpartido. “Cuando terminó el partido con Italia, vi a un señor apoyado en la puerta del camarín de Chile. Era Baggio. Me dijo ‘estoy esperando la camiseta de Salas’. Fui a hablar con Marcelo, para decirle que Roberto esperaba su camiseta. ‘Que se vaya a la mierda, no le entrego nada’, me respondió”, declara el expresidente de la ANFP a Televisión Nacional.

Yo estaba encerrado en el camarín, no quería hablar con nadie, pero después igual salí y dije ‘que pasó' y ahí reaccioné. Estaba partiendo, aún no debutaba en la Serie A. Después del Mundial me iba a Italia, así que ahora tengo la camiseta de Baggio, que es un orgullo, por ser un jugador tan importante y con la historia que tuvo”, complementa el Matador.

En aquel momento, Roberto Baggio era compañero de otro de los emblemas de la Selección: Iván Zamorano. El Divino jugaba en el Inter de Milán, casaca con la que volvió a enfrentar al formado en Universidad de Chile, que posterior a la cita planetaria fichó con la Lazio, escuadra donde consiguió levantar la Serie A en la temporada 1999-2000.

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