Kiefer no olvida

Nicolas Kiefer
Foto: Oliver Farys

El extenista alemán pudo arrebatarle a Chile parte de su mayor éxito deportivo. El recuerdo de Atenas 2004, en la final del dobles ante González y Massú, es una mezcla de sensaciones para él. Su mayor logro, dice, y quizás su mayor pena.



En el Centro Olímpico de Tenis de Atenas, durante aquella final del dobles masculino, Nicolas Kiefer experimenta un vaivén de emociones. Hay preocupación, luego de que los alemanes desperdiciaran en seguidilla cuatro puntos de partido que los dejaba con el oro; euforia, cuando en el set decisivo su compañero Rainer Schüttler conecta una volea ganadora; alivio, al momento de ponerse quiebre arriba y volver a instalar el optimismo por sobre todo.

En los capítulos finales de esa película con tintes de gesta helénica, sin embargo, el sentimiento parece ser solo uno: desazón profunda. Mientras Nicolás Massú y Fernando González se abrazan tirados al medio de la cancha, a segundos de haber conseguido la primera medalla de oro en la vida de Chile, Kiefer, visiblemente destrozado ya carga su raquetero, listo para enfilar hacia el camarín. El saludo en la red es frío y el contraste de sensaciones entre vencedores y vencidos, feroz. Luego, camina rumbo al podio cabizbajo y mientras se escucha de manera inédita el himno chileno, su mirada expresa una genuina pena. No lo puede creer.

Década y media después, y a pesar del tormento, los recuerdos del germano son principalmente lindos. Porque representar a la propia nación y regalarle una plata olímpica es algo que pocos pueden contar. Porque nunca esperaron llegar a la final de aquellos Juegos . Y porque el registro de victorias del binomio teutón previas a Grecia se podía contar con los dedos de una mano, por tanto, presagiar una presea era arriesgado.

"Perder cuatro puntos de partido seguidos es algo que no pasa usualmente. Había una atmósfera muy especial, con hinchadas de ambos lados. Ningún equipo merecía la derrota, pero desafortunadamente para nosotros, Fernando y Nico jugaron muy bien y no pudimos cerrarlo a pesar de haber dejado el corazón en la cancha. Así es el deporte. Miras a Federer en Wimbledon, que saca para campeonato en su cancha predilecta y con ventaja de 40-15. Todos pensábamos que el trofeo ya era suyo, pero Djokovic supo darlo vuelta. En el tenis puede pasar cualquier cosa", dice Kiefer desde Hannover, ciudad donde reside.

"Luego de Atenas viajamos directo al US Open y no hubo tiempo para estar bajoneados. La tristeza sí llegó cuando volvimos a casa. La gente me felicitaba y me pedía que mostrara la medalla de plata, ahí yo sólo pensaba en ese tiebreak y en lo cerca que habíamos estado de la dorada", confiesa el europeo, semifinalista en el Abierto de Australia 2006, ganador de seis coronas ATP y otrora 4º del mundo. Aclara, que ninguno de esos éxitos es comparable con el metal que se trajo de la capital griega: "Esta medalla de plata es el logro más importante de mi carrera".

Bromea y ríe. "Sé que fue el primer título olímpico en toda la historia de Chile y que ocasionó gran revuelo e inspiración. Por allá entonces todos deben amar a Schüttler y Kiefer". Dice que tiene muchas ganas de visitar el país por primera vez para conocer sus paisajes y su gente, y que se entusiasmó con una idea que alguna vez surgió, de replicar aquí la final a modo de exhibición: "Si resultara sería muy entretenido, hace mucho que no veo a Nico y Fernando. Por supuesto que jugaría".

Nuevos aires en el ATP

Kiefer cree que su compatriota Alexander Zverev puede ser número uno. Eso sí después del imperio intocable de Nadal, Federer y Djokovic. Destaca el tenis de Tsitsipas y el ímpetu ruso encabezado por Khachanov y Medvedev. La barrera para ellos está aún en los grand slams. "Es una generación de mucha calidad, pero en los majors aún demuestran que les falta. Deben aprender a jugar esos torneos, ya que son completamente distintos a todo el resto y los que al fin y al cabo, son los que te hacen grande", destaca. ¿Kyrgios? Adora verlo jugar. Y si bien reconoce que su comportamiento varias veces excede límites, apunta que personajes como él hacen falta en el tenis. Aplaude que interactúe con la gente, sus pintorescos tiros y que arme un espectáculo: "El público siempre se sorprenderá con él, ya que nunca se sabe qué hará", subraya.

Si bien sigue bastante activo con la raqueta, Kiwi le dedica pasión a las largas distancia. Actualmente se prepara para bajar su tiempo de 3h28:20 en el maratón. Su próximo desafío es en Berlín, a finales de septiembre.

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