Colombia vive de la pelota muerta

Colombia
Foto: Reuters.

Los cafeteros vencieron por la mínima a Senegal y se adjudicaron el Grupo H. El único gol del partido lo anotó Yerry Mina tras un lanzamiento de esquina.



Nunca mejor dicho. La pelota muerta le dio vida y clasificación a Colombia. En partido tan cerrados como el disputado ante Senegal, donde a ratos lo pasó mal y lució desdibujado, el cuadro sudamericano encontró el pase a octavos de final gracias a un cabezazo de Mina luego de un tiro de esquina de Quintero. Aquella jugada de pizarra sería la mínima ventaja, pero decisiva, para resolver el Grupo H, que se cerró justamente con el equipo de Pekerman en el primer lugar. Impensado tras la caída en el debut frente a Japón.

No lo pasó bien Colombia, sobre todo en el primer tiempo. Obligado a ganar para clasificar sin depender del otro resultado del grupo, el elenco cafetero parecía atrapado por sus miedos. Y al mismo tiempo por sus carencias futbolísticas, agudizadas tras la rápida salida por lesión de James Rodríguez, promediando el lapso inicial. Juan Francisco Quintero, una de las buenas figuras del combinado dirigido por Pekerman en esta Copa del Mundo, sintió demasiado la responsabilidad de asumir la conducción. No encontraba espacios de maniobra y era devorado por la rapidez de los africanos, que cerraban todos los pasillos de pase.

Senegal, veloz y recio, pero muy dependiente de su estrella Sadio Mané, tuvo el control durante buena parte del partido, pero también le costaba generar peligro. Eso sí, a través de remates de media distancia inquietaba a Ospina, que siempre se mostró seguro. La intensidad del juego de los Leones de Taranga incomodaba al máximo a Colombia, al punto de que el elenco sudamericano le costaba un mundo cruzar la mitad de la cancha con balón dominado.

Uno de los aspectos que explotó Colombia en su duelo ante Polonia, el que lo resolvió fácilmente por 3-0, fue el desequilibrio que estableció Cuadrado a través de su gambeta. Sin embargo, ante los africanos el volante de Juventus poco y nada apareció. Y aquello afectó de sobremanera a Radamel Falcao, prácticamente ausente. El Tigre casi no entró en juego, salvo en algunos balos detenidos que no pudo aprovechar, y aquello le restó protagonismo en ataque al combinado cafetero.

Senegal sintió el enorme despliegue físico del primer tiempo y aquello lo palpó Colombia. En el arrranque del complemento el escenario cambió, el balón ya pasó más por los pies de los mediocampistas sudamericanos y se empezó a jugar más al ritmo que le convenía a Quintero. Aquello no se tradujo en un dominio constante, pero al menos no se veían tan incómodos a los pupilos de Pekerman, que lentamente comenzaban a rodear el área africana.

Tanta paridad, solo podía ser resuelta a través del expediente de la pelota parada. Y ahí es donde Colombia sacó la ventaja a través de la pegada de Qiuntero. Un tiro de esquina servido por el mediocampista de River Plate encontró la cabeza de Yerry Mina para decretar la apertura de la cuenta. El defensor, quien no arrancó como titular la Copa, volvía a dejar su nombre inscrito en el marcador tras el tanto que convirtió el domingo ante Polonoa.

A la postre sería la ventaja necesaria para asegurar la clasificación cafetera y de paso el primer lugar del grupo. Después de sufrir mucho en el estreno con Japón, el combinado sudamericano encontró el tesoro a través de la inefable pelota muerta. El valor de tener un buen lanzador en Quintero le devolvió al sonrisa y la fe a Pekerman. Y por supuesto, le dio más vida que nunca a Colombia.

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